Semana Santa para reflexionar

En medio de un caldeado ambiente político y una horripilante ola de criminalidad llega la Semana Santa, la que esperamos que como balde de agua fría, sirva para bajar el nivel de las pasiones políticas y a los que se dejan arrastrar por el alcohol, la violencia y la delincuencia.

Confiamos en que los políticos llamen a sus seguidores a realizar un paréntesis en sus ajetreadas agendas proselitistas y permitan a los dominicanos disfrutar de paz y sano esparcimiento en familia y hasta de un buen baño en la playa o en el río, libres de la bullanguería politiquera.

Nuestra sociedad tiene que hacer un alto en el tenebroso camino que recorremos y las autoridades deben contribuir a ese propósito aplicando con firmeza las medidas necesarias para ello. Sería saludable reglamentar el expendio de bebidas alcohólicas y los ruidos atropellantes.

No deben permitir que una semana que se debe dedicar al descanso, la paz y la reflexión, se convierta en una parranda interminable donde los más bullosos y borrachones impongan sus desórdenes en barrios y lugares públicos como las playas.

El 9-1-1 junto a la AMET, POLITUR, la Policía Nacional, la Defensa Civil, la Marina y cualquier otro órgano del Estado, como el Ministerio de Obras Públicas y los ayuntamientos, deben coordinar esfuerzos para que esta Semana Mayor rompa con la tradición de batir récords de muertes e intoxicados por alcohol.

Cristianos o no, tenemos derecho a la tranquilidad, y todos debemos reflexionar sobre el curso que ha tomado una sociedad que a fuerza del irrespeto, criminalidad, impunidad, corrupción, tráfico de drogas, prostitución infantil y otros males, va ineludiblemente, al despeñadero.