Señal negativa de aquí y de allá

Punta a punta, como buscando emparejarse en importancia como causas nacionales están ahora: el interés de reactivar la economía o el extender límites sanitarios pendientes aún de garantizar eficacia. Existe la propuesta de conjugar lo prioritario de protegerse del covid-19 con la posiblidad de aplicar reforzamientos preventivos a la hora de regresar a ámbitos de producción. Decidirse en esta disyuntiva se sitúa dolorosamente entre factores en contra por la acelerada evolución continental de la enfermedad, con los peores pronósticos a la vuelta de la esquina como ocurre con Estados Unidos y otros países similares a República Dominicana, pero en peores condiciones. Un contexto que lleva a la Organización Panamericana de la Salud a presagiar escaladas del virus a nuestro derredor y situaciones todavía peores en Haití, porosamente conectado a este lado y cuya población parece alistada para incursionar acá por los estragos del contagio y la desesperación por alimentos.

Una crisis humanitaria mayor que obligaría a dar de comer sin comprometer la salud de la nación donante. No están a la vista -pues la reapertura no ha tomado forma concreta y sigue supeditada a resultados impredecibles de controles comunitarios- las reglas de nuevo cuño con las que se trataría de convivir con la pandemia con mínimos riesgos, con el mal antecedente de que la economía se está reavivando fuera de control y al libre albedrío.

Nadie eche jabón al sancocho

Movilizar millones de ciudadanos hacia urnas sin haber reducido sustancialmente la circulación comunitaria del virus tiene que estar precedido de la suscripción por los liderazgos partidarios de un compromiso de permanentes llamados al orden a sus seguidores en escenarios de sufragio. Hacer posible la sujeción masiva a normas anti-contagio como guardar distancia, usar mascarillas y evitar aglomeraciones ociosas en el entorno, tras votar. La exasperación de gente que suele llenar alrededores de sitios de votación en los que con frecuencia los contertulios pasan furibundos a enconarse con rivales, cuando no a querer irse a los puños con ellos y declararse ganadores prematuramente, responden a una cultura levantisca que mucho aflora e incluye violar lo pactado aún solemnemente. La falta de civismo favorece al covid-19.