Señales reconfortantes para la economía estadounidense

WASHINGTON (AFP) – La inflación, principal inquietud de la Reserva Federal de Estados Unidos, emitió señales reconfortantes ayer viernes, que deben calmar las preocupaciones sobre la salud de la primera economía mundial.

Con relación a la inflación, que es hoy la principal preocupación del banco central, los precios subieron 1% en marzo con relación a febrero, pero el índice de base, que excluye alimentación y energía, permaneció estable.

“Son cifras muy buenas para el banco central”, estimó el economista independiente Joel Naroff.

En efecto, la Reserva Federal (Fed) privilegia el índice de base, porque está calculado para dar una imagen menos errática de la tendencia. Así, en febrero el alza fue provocada por alimentación y energía, dos factores extremadamente variables.

Los precios de muchos otros productos retrocedieron: -1,2% para los vehículos todoterreno, -2,6% para las computadoras, por ejemplo. “Esto significa que la presión al alza de precios no aumentó mucho sobre los productores”, según Naroff.

En un año, los precios a la producción subieron 3,2% y el índice de base aumentó 1,7%.

La Fed busca implícitamente un objetivo de 2% para la inflación anual, de modo que las diferentes cifras publicadas en los últimos meses revelan que los precios tienen dificultades para permanecer bajo este límite.

El miércoles, el banco central repitió que la inflación constituía su preocupación predominante, y que tal vez sería necesario aumentar la tasa de interés, aun cuando el crecimiento se desacelere como consecuencia.

Un retroceso de la inflación es pues una noticia bienvenida para la economía norteamericana, incluso si las dudas se refieren en parte al alcance de la desaceleración. El jueves, el presidente del banco central de Japón, Toshihiko Fukui, expresó su preocupación sobre la economía estadounidense tomando en cuenta principalmente los problemas del mercado inmobiliario residencial y la inversión de las empresas.

Pero los estadounidenses, anfitriones el viernes de la reunión de los países ricos del G7, quieren sentirse seguros. “Vamos a subrayar que la economía estadounidense se está comportando bien” aseguró el jueves el secretario adjunto del Tesoro, Tim Adams.

   El anuncio de una reducción del déficit comercial en febrero (a 58.400 millones de dólares, contra 58.900 millones antes) también es una buena noticia para la economía estadounidense, reducción que se explica principalmente por la moderación de los precios del petróleo.

   Los analistas matizan, no obstante, su optimismo al analizar el detalle de las cifras.

   En primer lugar, con relación a las cifras de la inflación, recuerdan no hay que mirar más que el índice principal, puesto que la gasolina y la alimentación son parte inevitable de los gastos de las familias, y que el alza de estos rubros recorta su poder de compra, con las consecuentes repercusiones sobre el crecimiento.

   “Las perspectivas para los precios de la alimentación pueden empeorar”, advirtió Stephen Gallagher, de la Societe Generale de Nueva York.

   Por otra parte, los precios a la producción tienen una relación más distante con los precios al consumidor, principalmente porque no incluyen los servicios”, precisó Gallagher.

   En cuanto a la balanza comercial, el hecho de que el petróleo haya desempeñado un papel tan importante puede tener una contrapartida, ya que las cotizaciones han aumentado mucho desde febrero.

   Además, “en febrero las importaciones y las exportaciones retrocedieron, lo que puede ser una señal de desaceleración de la economía mundial”, advirtió Jason Schenker del grupo bancario Wachovia.