SENASA y el pordiosero

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Circuló por Internet el vídeo de un individuo que, escondiendo artísticamente una pierna en una silla de ruedas, pedía limosnas en la ciudad.

Al término de su “trabajo”, se ocultaba para extender su extremidad, colocaba la silla en su automóvil y contaba sus ganancias.

El Seguro Nacional de Salud (SENASA) es una administradora de riesgos de salud (ARS) estatal, que debe ceñirse a la ley de seguridad social en lo que respecta al pago de honorarios; sin embargo, ha estado pagando, por vía de la Secretaría de Estado de Salud, a los hospitales públicos, sumas multimillonarias donde reciben “porcentajes” personas que no atienden pacientes, incluyendo funcionarios políticos, como los directores de áreas, en franca estafa a los prestadores de servicios que son los médicos, odontólogos, bioanalistas y enfermeras.   

Los prestadores de servicios en los hospitales reciben un salario por atenciones a  pacientes que no son asegurados y  ese sueldo corresponde al cumplimiento de horarios y atribuciones específicas que no incluyen trabajar para una ARS que recibe pagos por afiliados con tarifas nacionales por procedimientos y atenciones específicas con sus respectivos honorarios.

Tal como ocurre en los establecimientos privados, los hospitales públicos deben tener sus costos por hotelería e insumos y ese monto deben cargarlo a SENASA al margen del pago de honorarios que ella debe hacer al personal prestador de los servicios, pero unos “vivos”, al estilo del pordiosero de la silla, sin invertir dinero ni esfuerzo alguno, les roban a los médicos el fruto de su trabajo y ordenan distribuir algunos centavos al personal buscando una aprobación que nunca tendrán por más que escondan la pierna para engañar a los incautos.