Sepultan restos padre Enrique Mellano

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Por FIOR GIL
Fueron sepultados ayer en el cementerio de la avenida Máximo Gómez los restos del sacerdote salesiano Enrique Mellano, quien falleció el pasado sábado en esta ciudad.

La familia salesiana, alumnos y ex alumnos del sacerdote rindieron un homenaje póstumo en las exequias religiosas que se llevaron a cabo en la iglesia San Juan Bosco. Ex alumnos, entre los que se encuentran dirigentes políticos, empresarios y comunicadores así como alumnos del colegio Don Bosco, hicieron guardia de honor ante el féretro.

La misa de cuerpo presente fue presidida por monseñor Mamerto Rivas, obispo emérito de la diócesis de Barahona y concelebrada por los sacerdotes José Pastor Ramírez, provincial de los Salesianos de las Antillas, Jesús Tejada, director y párroco de la iglesia San Juan Bosco, más de 30 sacerdotes de las comunidades salesiana de todo el país y religiosas salesianas hijas de María Auxiliadora.

Numerosos feligreses desfilaron desde el pasado fin de semana por la parroquia Don Bosco para dar su último adiós al padre Enrique, a quien definieron como un ser muy valioso y cooperador de quien siempre recibieron buenas orientaciones.

“El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres. El Padre Dios nos ha tenido muy presente el año pasado y en lo que va del presente año 2007. Ha llamado a seis salesianos de nuestra Inspectoría a celebrar la Pascua Eterna”, dijo el padre José Pastor Ramírez, al referirse al fallecimiento de los padres Rogelio Barranco, la del señor José Cabo, ambos en Puerto Rico, al padre Plinio Comprés, en República Dominicana, Juan Ballari, al padre Agustín Kozsan, en Cuba, y al padre Enrique Mellano.

“Sabemos dijo que estos hermanos desde el cielo interceden por nosotros y nos ayudarán a reforzar nuestra identidad carismática y a despertar la pasión apostólica”.

El padre Pastor Ramírez, inspector provincial de los Salesianos de las Antillas, dio a conocer una semblanza del padre Mellano, en la que detalla toda su trayectoria como educador, misionero que ejerció el sacerdocio en Puerto Rico, Cuba y en la República Dominicana.

El padre Mellano nació en la ciudad italiana de Saluzzo. Fue ordenado diácono el 1 de enero de 1951, en la Crocetta, Turín, de manos del cardenal Maurilio Fossati. Su ordenación sacerdotal tuvo lugar el 2 de julio de 1951, en la basílica María Auxiliadora de Turín, Italia y comenzó su viaje para las misiones en Las Antillas en l951 desde Génova. Llegó a la Habana, Cuba el 18 de octubre de ese mismo año y continuó su viaje a la República Dominicana el 28 de octubre.

En 1990 el Ayuntamiento del Distrito Nacional lo declaró munícipe distinguido de Santo Domingo por sus contribuciones al desarrollo humano. Pastor Ramírez refirió que el padre Enrique amó la República Dominicana y en ella se distinguió por ser un religioso salesiano ejemplar. El 6 de febrero de 2002, se juramentó como ciudadano dominicano.

EDUCADOR

El 7 de septiembre del año 1952, el padre Enrique pasó a la escuela Salesiana de Artes y Oficios, en Santo Domingo.  En ese lugar realizó gran parte de su  labor educativa y religiosa. Al ser trasladados en el 1956 los talleres, al barrio María Auxiliadora, actualmente “Instituto Técnico Salesiano”, los locales se convirtieron en el “Colegio Don Bosco”, ahora con más de 50 años de labor. Siendo el padre Enrique su fundador.  El padre Julio Soto en un artículo que escribió sobre el padre Enrique, se expresa en estos términos: “El padre Enrique fue un prócer. Un prócer de aquellos que en el silencio gastan su vida por los otros. Esta patria dominicana no lo vio nacer, pero él la amó más que nadie y la hizo suya. Fueron 56 los años vividos en esta su segunda patria. Hasta su muerte. No le escuché decir jamás: ‘ustedes los dominicanos’, sino ‘nosotros’”, dijo el padre pastor Ramírez.

Agregó que aunque aparentaba un carácter duro y seco, pero moldeado por la amabilidad y la pasión por Don Bosco, era muy sensible y delicado. El padre Enrique sabía gozar con los triunfos de los amigos y lloraba sus caídas.

Señaló que el padre Juan Linares, ex inspector, dijo que el padre Enrique era “una persona aparentemente seria, pero profundamente cercana, siempre estuvo con los canillitas, los cuales amó profundamente; y que los ex alumnos jamás lo olvidarán.

PANEGIRICO

El doctor Emmanuel Esquea Guerrero y el locutor Jorge Herrera, ex alumnos del sacerdote fallecido pronunciaron panegíricos para despedir al padre Enrique destacando su gran labor como educador. El doctor Esquea Guerrero término sus palabras entre sollozos, resaltando que el sacerdote y educador no discriminaba entre ricos y pobres y que muchas familias pudieron educar a sus hijos en el colegio Don Bosco aunque estuviesen atravesando dificultades económicas.