Sergio Sarita: casi 50 años de un ejercicio consagrado

Sergio Sarita: casi 50 años de un ejercicio consagrado

Sergio Sarita Valdez

Con cerca de 50 años de ejercicio como médico forense son muchos los temas y vivencias que se pueden aprender con el doctor Sergio Sarita Valdez, quien se define como “amante de la vida, pero no negador de la muerte”.

A muchos le genera inquietud sobre las cualidades de un médico que se dedica que estudiar cadáveres. Y a la pregunta de qué cualidad principal debe tener una persona que quiera ser patólogo forense, Sarita refiere la respuesta que diera un profesor de la Universidad de Washington.

“Le hicieron esa pregunta de quién es la persona idónea para ser forense y él dijo: una persona curiosa que le guste a investigar todo que no dé como bueno y válido lo que le digan”, recuerda Sarita Valdez que fue la respuesta de ese profesor.

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Formación

Luego de graduarse de médico en la UASD en 1967, Sergio Sarita salió del país en 1969 a formarse en anatomía patológica y patología clínica, especialidades en las que fue certificado por el Board American de Patología en 1974.

De ahí partió a Puerto Rico donde inició como docente e investigador y amplió su formación en áreas como patología genética, ortopédica, antropología y odontología forense, citopatología, patología infecciosa y ginecológica.

Regreso

Regresa al país en 1981 para crear la residencia de patología y “era más la sal que el chivo”, pues no contaba con ningún intrumento y tenía que usar su miscrocopio y otros materiales, ya que el unico aval que tenía era de un funcionario de salud que le dijo: “buena idea pero no hay dinero”.

“Cuando vengo que me trae es el deseo de darle al país lo que no tenía porque me me había identificado con el pensamiento de Juan Bosch”, relata entre risas para agregar “Creo que el y yo estábamos medio quijoteando, él entendió otra osa y yo también”

Narra que los patólogos que conocía le preguntaban que si era cierto que se quedarían aquí cuando en Estados Unidos podía ganar hasta 400 mil dólares al año debido a su amplia formación.

Continúa diciendo que fue a ver a Bosch y le manifestó sus ideales de acompañarle a completar la obra del fundador de la República, Juan Pablo Duarte.

Bosch le preguntó que cuántos años estuvo en el extranjero confianza me pregunto y le contó que desde el 1969 y lo que hizo, por lo que Bosch lo envió donde su sobrino Orsini y donde Vinicio Calventi.

Donde Orsini no logró nada porque éste le djo que trabajaba con asuntos de laboratorios y Calventi, un ginecobstetra graduado en Estados Unidos le sugirió que debía tener más de un empleo “porque no se ponen los huevos en una sola canasta”, y que además se dedicara a la docencia y a investigar “aunque sea la cucaracha”.

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El choque con Euclides

En 1986 Sarita era regidor por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en la capital mientras que el alcalde era Fello Suberví del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Los ingresos que cobraba eran por concepto de viáticos, los que donaba a su partido.

Relata que en sábado su compañero Euclides Gutiérrez Feliz, quien aspiraba a alcalde, le pide que al otro día domingo convocara una rueda de prensa y hablara del “desastre” en los mercados. Euclides le decía que se trataba de una orden como miembro del Comité Político.

Sarita cuenta que le respondió que primero debía ir al mercado a constatar la situación porque él sería que daría la cara a los medios de comunicación, lo que Euclides le reprochó e iracundo le dijo que irían donde Bosch, quien terminó dándole la razón lo cual fue suficiente para “nunca ser favorito” de Euclides.

En una ocasión Bosch le pidió a los diputados Norge Botello y Vicente Bengoa que sometieran un anteproyecto de ley al Congreso que preparó Sarita. Sin embargo a la salida del encuentro Botello le dijo que eso no iría, con lo cual se dio cuenta que a Bosch ya lo engañaban.

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