Si la crueldad se impone, ¿qué se puede esperar?

Por más que uno lo intente es imposible. No hay manera de ponerse en su piel, adentrarse en sus pensamientos y, mucho menos, en los turbios sentimientos que pueden albergar. ¿Cómo pueden ser tan jóvenes y tan crueles?

A pesar de que pertenecen a lo “mejor” de la sociedad, por aquello de que tienen mejor posición y más educación que la mayoría, son de una barbaridad que mete miedo. Porque, ¿qué puede ser capaz de hacer alguien que masacra a un muchacho de 17 años en un bar? Y por cierto, ¿qué hacía ahí?

Ver las  fotos de Eduardo Morales sobrecoge. Le dieron con zaña, es evidente, y sin pensar en las graves consecuencias que podrían ocasionarle. Si ese es el futuro de nuestra sociedad, ¿qué podemos esperar? ¿Estamos frente a una generación de gente indolente, que no le importa causar daño a los demás, con tal de “defender” una posición que, por demás, ni siquiera era defendible? Y es que el lío comenzó porque uno de los agresores, fueron ocho en total, enamoró a la novia de uno de los amigos del joven herido. Al final, a pesar de que los agresores no tenían razón, hirieron brutalmente a quien originalmente intentó separar a los dos primeros que peleaban. Mientras esto sucedía, la seguridad del bar (La Chismosa) no hizo   demasiado. De haberlo hecho, el chico no habría terminado en Intensivos.

Hoy, con el bar cerrado y el “incidente” bajo investigación, sólo queda pedirle a los padres de los involucrados que analicen bien a sus  hijos. Algo tiene que pasar en ellos. Nadie lastima así sin que algo falle dentro de sí. El hecho alarma por el fondo, más que la misma forma.