Si los dominicanos no le damos importancia al Pacto Educativo ¿quién lo hará?

Si los dominicanos no le damos importancia al Pacto Educativo ¿quién lo hará?

Claudia Rita Abreu

Por Claudia Rita Abreu

Leyendo el reciente libro de Julio César Valentín: “Movimientos Sociales Dominicanos en el Siglo XXI”, me surgen sentimientos encontrados. Primero, lo bueno que es poder vivir en un país donde contamos con la democracia suficiente para que puedan ocurrir esas manifestaciones. Segundo, me emocionan las conquistas sociales, como el no permitir la Isla Artificial, ni la cementera en el municipio de Gonzalo y lograr que se cumpla con la inversión del 4% para la educación, entre otros.

Sin embargo, me aturde la idea de que nuestro país tiene pocos actores que muestren coherencia permanente con sus causas, más bien, su coherencia ni siquiera es circunstancial, a mi me parece hasta oportunista, utilizando a una parte de la ciudadanía que creímos en la belleza y nobleza de invertir lo que entendemos justo en la educación.

En qué cabeza cabe que personas que fueron miembros destacados del movimiento Amarillo y de la Coalición por una Educación Digna, hayan sido parte de quienes armaron la narrativa de la falta exagerada de docentes, ayudaron a bajar los estándares del examen de oposición y metieron en la nómina unos 17 mil docentes innecesarios, de los casi 25 mil contratados de manera vitalicia en esa nómina blindada del MINERD.

Una cosa es que para lograr un mismo objetivo, te diferencies en el “cómo”, que puede ser tan válido como errado, pero de ahí a hacerse de la vista gorda con la CALIDAD de los/las docentes contratados, a sabiendas que es la génesis de la educación que reciben nuestros niños, niñas y adolescentes, es el colmo ¿Con eso no nos indignamos?

De los tres pactos que propuso la gestión de gobierno pasada, el que se firmó con éxito fue el Pacto Educativo, porque para el Pacto Eléctrico no hubo más que trabas innecesarias, esto lo demuestra el hecho de que lo firmado en esta gestión fue exactamente el mismo documento desarrollado anteriormente y qué bueno.

Un pacto es un compromiso social, ajustado a la Estrategia Nacional de Desarrollo y cuya función es garantizarle al país que en materias de carácter vital, se va a trabajar en consenso hacia una solución que perdure en el tiempo.

Lo concerniente al Concurso de Oposición fue exigido por quienes entonces representaban la oposición, como una manera de garantizar que no se politice la contratación docente, y tiene sentido, pero poco les duró la convicción.

Años atrás, Carlos Amarante Baret denunciaba el círculo vicioso de la formación docente y desde el MINERD, junto con la MESCYT, encabezada entonces por doña Ligia Melo, un equipo de técnicos docentes, consultores y curriculistas desarrollaron “el perfil del nuevo docente”, con la intención de que las universidades elevaran la educación superior de quienes se integran a la digna carrera para ser maestros y maestras .

Hoy que nos gobiernan dueños de universidades, a quienes debería de importarles este tema ¿Debemos ver normal que NADA de eso esté en su agenda?¿En serio?

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