SIETE DÍAS DE CINE
José María Cabral y Woody Allen,
el principante y el genio, en cine

ARTURO RODRÍGUEZ
j.rodriguez@hoy.com.do
Coinciden en cartelera el principiante y el genio. Además tenemos a un par de reconocidos monstruos que se enfrentan en secuela para demostrarnos una vez más la decadencia de Hollywood confirmada por la indefinida huelga de sus guionistas.

Por si esto fuera poco, aparece una historia romántica con Hillary Swank y “Posdata” mientras desaparece de las carteleras un “Caballero de la medianoche” cuyo fracaso debe de hacer abrir los ojos a los productores indicándoles que hay un camino por donde no se debe seguir y que ciertas etapas ya han sido superadas.

La savia nueva puede estar representada en José María con su aspecto de cineasta “nerd”, con su personalidad arrolladora e indiscutible, con su firme convicción de que, en un futuro-y estamos seguros de eso- va a arrasar en la boletería del mundo.

En cuanto a personalidad comparamos a José María con un Woody Allen en miniatura.

Ellos son ellos e imponen con su peculiar físico, y eso queda demostrado en cualquier parte y lugar, hasta en una playa donde ese Ricardo Arjona que tanto nos enerva, toca el piano y canta.

El mérito principal de este muchacho de diecinueve años apellidado Cabral es que escucha y sabe escuchar.

Sucedió con “Traición oculta” y vuelve a suceder ahora.

Nos visita en las oficinas de la DINAC, nos presenta su película y espera impaciente a que termine.

Ya está cansado de verla. Ya quiere que pase el tiempo, que se estrene, que tenga éxito y que le permita subirse al avión con destino a Nueva York donde va a concentrarse en los estudios universitarios para llegar a ser un director de verdad.

Pero, mientras tanto, ha sabido empezar con buen pie.

Si bien es cierto que para conocer algo acerca del Séptimo Arte hay que ver muchas películas y leer muchos libros, también es cierto que la pasión por la técnica y la cámara puede ser imprescindible.

Reunir a un grupo de amigos de su misma edad para lanzarse a la aventura de la creación cinematográfica es algo que envidiamos y que en esta época de las nuevas generaciones se hace posible.

José María lo logró, demostrando un sentido comercial impropio de su edad, alquilando salas y colocando su primera historia en los clubes de video y dvd.

Ahora vuelve a romper barreras estrenando en importantes locales su nueva historia en imágenes en formato digital, bajando los precios y multiplicando las tandas mañana y noche.

Todo un estratega.  “Excexos” tiene muchos elementos para triunfar.

Tal vez el principal de ellos sea que se trata de un filme (aunque sea incorrecto llamarlo así por el formato) hecho por un joven sobre la juventud de su país, que nada en unas aguas que conoce y que, por eso, se respira una atmósfera de autenticidad.

Desde luego que no estamos frente a un guión perfecto ni muchísimo menos.

Hay muchas, muchas cosas que pudieron ser corregidas y muchas interrogantes que quedan en el aire.

Jamás sabremos en qué oficina trabaja el protagonista, por qué cobra un sueldo elevado y por qué desea tanto tener un hijo, dada su enorme irresponsabilidad frente a la vida.

Las secuencias con el “pusher”, el proveedor de drogas, también se hacen poco verosímiles.

Ahora bien, el protagonista, un joven de origen español llamado César León López no sólo tiene presencia fílmica, sino que demuestra madera para la actuación y muchos de los jóvenes que participan en diversos roles superan con creces a unos acartonados profesionales.

José María debió, sin embargo, controlar los diálogos para evitar los excesos de repeticiones y ese es un mal endémico en el cine dominicano y en la literatura en general.

No es nada fácil escribir diálogos, aunque también hay que reconocer que nuestros compatriotas muchas veces son propensos a repetir lo mismo montones de veces.

Entre los grandes aciertos de la película se encuentra una acertadísima musicalización y ciertos momentos del montaje.

El ritmo nunca decae, la historia interesa, la denuncia llega y el mensaje se capta por todos.

Realmente “Excexos” es la cinta que puede hacer reflexionar a muchos y funciona, aunque en ocasiones resulte ser demasiado didáctica y a pesar de su aire de ‘moralina’ evangelizante (la voz en off de un par de secuencias pudiera ser suprimida y no pasaba nada).

De ahí que felicitemos con toda sinceridad a su autor para quien auguremos, si continúa con la misma dedicación y entusiasmo, un futuro promisorio en este campo. Tanto nos motiva su filme.

Posibilidades

Triunfo

“Excexos” tiene muchos elementos para triunfar. Tal vez el principal de ellos sea que se trata de un filme hecho por un joven sobre la juventud de su país, que nada en aguas que conoce y que por eso se respira una atmósfera de más autenticidad. No estamos frente a un buen guión perfecto.