Siete días de cine
Las salas de cine tienen en
estos días una invasión de terror

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ARTURO RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ
arodriguez@hotmail.com
No sabemos en qué están pensando los distribuidores y exhibidores cuando, en la misma semana, programan la cartelera y estrenan todas las películas del mismo género, cual si se tratase de un festival especializado.

En esta semana, a las salas les ha cogido con el terror.

Tenemos así que “El títere” (Dead Silence) y “Shutter” pertenecen ambas al mundo de lo sobrenatural y de los escalofríos.

Súmenle a eso el hecho de que la cinta dominicana de Robert Cornelio, “Enigma”, tuvo su premier en estos días y, aunque su fecha de estreno ha sido cambiada para el 24, estaba prevista para esta semana.

Añadamos también el hecho de que “El orfanato”, la tan cacareada película española de Bayona continúa en cartelera en varias salas y también se clasifica en este género.

Por si eso fuera poco, nosotros continuamos en Casa de Teatro ofreciendo el ciclo de “Los niños y el terror” exhibiendo este martes próximo la obra maestra de Jack Clayton, “The Innocents” basada en el relato de Henry James “La vuelta de tuerca”.

Si usted no ama el género, va a tener que recurrir a salas alternativas, a películas que llevan en cartelera varias semanas, al cable, a la televisión o a los clubes de video y dvd.

Ventrílocuos.  Tanto la literatura como el cine han recurrido en muchas ocasiones a las marionetas y a los títeres para producir obras de terror.

Hay un clásico del género, una extraordinaria película británica de 1945 titulada “Dead Of The Night” que fuera dirigida por cuatro estupendos directores, ya que se trataba de un film de “Sketches” o de episodios.

Esos directores eran Alberto Cavalcanti, Basil Dearden, Robert Hamer y Charles Crichton.

Aunque los cuatro episodios resultaban, para aquel entonces, novedosos y extraordinarios, el que más ha trascendido y el más comentado ha sido aquel en el que Michael Redgrave caracterizaba a un ventrílocuo que, en la secuencia final, batallaba contra el muñeco de su creación convertido en un ser diabólico que preludiaba, aunque con muchísima más clase y altura, a “Chucky”, el conocido muñeco diabólico que tantas secuelas ha tenido.

Este episodio ha sido homenajeado, copiado y calcado muchísimas veces en el mundo del celuloide, destacándose -tal vez- aquella película  titulada “Magic” que dirigía un Richard Attenborough con oficio, pero sin demasiado entusiasmo para ser interpretada por Anthony Hopkins y Ann Margret.

Hacer otra película sobre ventrílocuos y sus muñecos luce un poco como “llover sobre mojado”.

EL TÍTERE

 (Título original: Dead Silence, Dir: James Chan, Int: Ryan Kwanten, Amber Valletta, Donnie Wahlberg, Michael Fairman, Joan Heney, Bob Gunton)

Definitivamente hay géneros que ya no alcanzan la categoría de antes, que ya no se saben manejar.

Uno de ellos sería el “western”. Otro, el terror.

Tal vez a este último le ha hecho mucho daño el desarrollo de la tecnología y de los efectos especiales.

Ahora todo se resuelve con sangre.

Más de El títere

 “El títere” se inicia con una premisa de cierto interés cuando una pareja recibe un misterioso paquete contentivo de un muñeco de ventrílocuo.

El problema es que pronto el interés se desvanece para sumergirse en el tedio.

Repetimos. Muy a pesar del terror a la oriental o a la española, las innovaciones no nos motivan ni nos despiertan el optimismo. No hay mucho que hacer.

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