Signos dramáticos de diferencias sociales aquejan a Santo Domingo

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“Los que viven en barrios pobres a veces no quieren ir a sectores ricos por temor a que los tachen de intrusos, y lo mismo ocurre con quienes viven en áreas privilegiadas económicamente, que marcan sus fronteras y no son capaces de cruzarlas porque les puede pasar cualquier cosa”.

POR LEONORA RAMÍREZ S.
Santo Domingo es una ciudad dual, donde convergen la modernidad y el desorden, pero sobre todo, los signos más dramáticos de las diferencias socioeconómicas de la República Dominicana.

Quien lo plantea no es un  planificador de políticas sociales, sino Joaquín Gerónimo, el director del Consejo Nacional Asuntos Urbanos (CONAU), quien desde una perspectiva arquitectónica y urbanista advierte sobre los peligros del caos urbano que caracteriza a una gran parte del Gran Santo Domingo, que es el nombre técnico con que define al Distrito Nacional y a la Provincia Santo Domingo.

“En Santo Domingo se da la gran contradicción entre un polo desarrollado, con riqueza y acceso a todos los niveles de la alta tecnología, y una gran masa desprovista de los medios de subsistencia, lo cual se expresa en el territorio.

“La organización espacial en esa zona refleja toda la contradicción de clase que ésta alberga, con consecuencias que pueden ser muy graves en el futuro, ya que en principio estamos viendo el problema de la delincuencia que no tienen su origen en otro lugar que no sea ese”.

A juicio de Gerónimo, esa conflictividad puede incrementarse posteriormente, si no se reduce la brecha económica entre ricos y pobres, y si no se logra que las ciudades sean más cohesionadas, solidarias y tengan mayor sentido humano.

En su visión futurista proyecta al Gran Santo Domingo como una ciudad en la que aparecerían guetos, así como fortalezas amuralladas, como de hecho ya existen en las modernas torres que están provistas de los sistemas más avanzados de seguridad.

“Los que viven en barrios pobres a veces no quieren ir a sectores ricos por temor a que los tachen de intrusos, y lo mismo ocurre con quienes viven en áreas privilegiadas económicamente, que marcan sus fronteras y no son capaces de cruzarlas porque les puede pasar cualquier cosa.

“Pero no podemos vivir así porque una ciudad tiene que ser un hogar de ciudadanos con intereses comunes, no grupos en conflicto”.

Romper con esa situación sólo es posible a través de acciones orientadas a cortar la brecha económica, y lo propio realiza el gobierno del Presidente Leonel Fernández, expresó Gerónimo.

 

LOS PLANES DEL CONAU

El lema del CONAU es pensar la ciudad a futuro, y desde ese punto de vista la institución tiene en carpeta varios proyectos de desarrollo urbano.

Uno de esos es el Plan Indicativo para la Zona Metropolitana de Santo Domingo, que es una iniciativa conjunta de los ayuntamientos del Distrito Nacional, la Provincia Santo Domingo, del municipio de Los Bajos de Haina, en San Cristóbal, y el CONAU.

Con esa iniciativa, que se ejecuta con fondos del Programa para la Reforma y Modernización del Estado (PARME), se pretende crear un plan de ordenamiento urbano para las referidas localidades.

Está en su fase final un estudio sobre la evaluación ambiental urbana de Santo Domingo, denominado Geo-Santo Domingo, y que se ejecuta mediante el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El CONAU tiene listos, aunque ahora es cuando inicia un proceso de socialización, 31 estudios sobre políticas de desarrollo urbano, correspondientes a igual cantidades de municipios cabecera del país.

Sobre ese aspecto expresó que esos estudios parten de diagnósticos urbanos de las ciudades y su entorno regional, porque éstas se desarrollan no solamente en función de su interioridad como cuerpo físico, sino también a partir de sus relaciones con el ámbito regional y nacional.

 

RESURE, UN VIEJO PROYECTO  AUN INCONCLUSO

El proyecto RESURE se inició en el primer gobierno de Fernández, y a través de éste se pretendía sanear la ribera del río Ozama, en cuyo plan se incluía el traslado de una parte de las familias que residen en esa zona.

Inmediatamente llegó al CONAU Gerónimo desempolvó ese proyecto, pero a dos años de gestión todavía no se ejecuta.

“Hemos hecho el plan pero los recursos para la ejecución no le corresponden al CONAU, sino al Instituto Nacional de la Vivienda (INVI),  a la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) y a la Autoridad Portuaria.

En esa ribera viven 7 mil familias, pero solamente resultarían afectadas 600, que son las que residen en las inmediaciones de la vía ribereña que se construiría, expresó el funcionario al destacar que todavía no se sabe cuándo comenzarán los trabajos que componen el proyecto RESURE.

“Afortunadamente el tema de la vía del rió, que es vital  para el proyectos, ya es asumida por la  Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET), que tiene a su cargo la construcción del Metro de Santo Domingo”.

A propósito de transporte, Gerónimo consideró que el tema de la movilidad es fundamental en una ciudad que, como Santo Domingo, no lo tiene resuelto.

“Por eso se ha planteado la solución del metro, que aunque muchos, incluyendo nosotros, en un momento pensamos en otra alternativa, es una solución que es un lujo para la ciudad.

“Nosotros éramos partidarios de un metrobus, como funciona en Bogotá, Colombia, y en Curitiva, Brasil, pero ese sistema se puede combinar perfectamente con una línea de metro”.

 

EL CINTURON VERDE

El Cinturón Verde, considerado como el gran pulmón ecológico de Santo Domingo, y que está permanentemente amenazado por desaprensivos, sigue siendo medular para el CONAU en términos de su protección.

Por tales fines se consolidan nuevas áreas,  que incluyen la ampliación del Parque Mirador Norte, del Parque Manantial del Norte, del Mirador del Oeste, el Mirador de Las Américas y el Cachón de la Rubia.

Pero además se trabaja en la protección de Los Humedales del Ozama, que están ubicados en la comunidad de San Luis, en el municipio Santo Domingo Este.

Gerónimo explicó que el CONAU tiene fuerza jurídica para impedir las construcción en el Cinturón Verde, aunque aclaró que en el mismo las edificaciones no están vedadas, aunque sí reguladas.

“Constantemente estamos evaluando proyectos para  hacer las restricciones de uso, y cuando algunos están fuera de las regulaciones apelamos al Procurador del Medio Ambiente, y a la fuerza pública que está bajo nuestras órdenes”.

En ese sentido, manifestó que los eventuales compradores deben verificar muy si se les ofrece un terreno en el Cinturón  Verde, porque después tienen que someterse a las limitaciones de suelo que están establecidas, las cuales, en el peor de los casos, pueden prohibir la construcción de viviendas.

 

EL PLAN INDICATIVO

La arquitecta Diana Martínez, consultora del Plan Indicativo para la Zona Metropolitana de  Santo Domingo, explicó que esa zona está fragmentada y como tal cada ayuntamiento está haciendo un trabajo distinto, por lo que se carece de una herramienta de planificación que pueda orientar el desarrollo de la zona metropolitana como conjunto.

Hay una serie de elementos comunes a todos los municipios, como el transporte o las cuencas hidrográficas, explicó la experta al destacar que la idea del Plan Indicativo es orientar el manejo de aquellos elementos comunes, e identificar las fortalezas de cada municipio.

“Este plan establecerá orientaciones a nivel físico-urbano de lo que debe acontecer en cada zona, y a nivel de esas orientaciones que serán muy generales, cada municipio podrá profundizar a lo interno en su ordenamiento territorial”.

En el contexto de la última división política de Santo Domingo, Martínez manifestó que ha sido positiva, aunque en principio muchos urbanistas se oponían a la subdivisión de la ciudad.

“A la larga las autoridades están más cerca del ciudadano, de los problemas, y realmente se están dando soluciones. Antes era demasiado extenso el territorio y era casi imposible cubrirlo”.

Al referirse a la zona en estudio dijo que la misma es heterogénea, porque en ella coexisten la modernidad y la marginalidad, y en ese sentido hace falta un ordenamiento de carácter funcional.

Como arquitecta independiente consideró que en el país no hay tradición de planificación, por lo que exigírselo a los municipios es demasiado, aunque ha llegado el momento en que ya se reconoce su importancia.