Siguen ataques contra Faluya

FALUYA, Irak (AFP).- Otra serie de ataques aéreos tuvo lugar el jueves por la noche en el sureste de Faluya, al oeste de Bagdad, según habitantes y el ejército estadounidense, horas después de una primera oleada de bombardeos a última hora de la tarde.

   Según los habitantes, fuertes explosiones resonaron en toda la ciudad rebelde sunita y se veían llamas en el barrio de Shuhada, en el sureste de la localidad.

   El teniente Lyle Gilbert, un portavoz militar norteamericano, declaró que los Marines habían efectuado “nuevos ataques aéreos y disparos de artillería contra escondites de armas en el sureste de la ciudad”.

   Horas antes, los Marines efectuaron un ataque aéreo tras haber sido atacados con mortero, cohetes y armas automáticas.

   Los combates comenzaron a las 17H00 (14H00 GMT) cuando la guerrilla atacó posiciones de los Marines “con ayuda de cohetes antitanque, obuses de mortero y armas ligeras cerca de la ciudad” situada a 50 km al oeste de Bagdad, señaló el ejército estadounidense en un comunicado.

   “Los Marines respondieron utilizando sus cañones de tanque y con ataques aéreos selectivos”, añade el texto.

   Antes, un portavoz de los Marines afirmó que unos rebeldes habían atacado dos veces a un tanque apostado junto a un retén de carretera en la periferia de la ciudad.

   “No hubo víctimas en el primer ataque”, dijo a la AFP el teniente Robert Shuford, según el cual en el segundo ataque “el tanque respondió y alcanzó a los enemigos”. No pudo decir si esa respuesta causó víctimas entre los asaltantes.

   Por su parte, algunos habitantes afirmaron que hubo violentos enfrentamientos en la zona industrial y en el barrio de Shuhada, en el sureste de Faluya.

   El portavoz anunció que los Marines habían descubierto bombas colocadas al borde de la carretera en la región de Faluya pero no dio más detalles.

   El ejército estadounidense estrecha el cerco en torno a Faluya desde el 14 de octubre, mediante una ofensiva terrestre y ataques aéreos casi diarios contra supuestos escondites del islamista jordano Abu Musab al Zarqaui.

   Las agencias humanitarias están preocupadas por la situación de la población en ese bastión sunita de 200.000 habitantes controlado por militantes armados y que sufre cortes de electricidad y escasez de provisiones.