Sin Agripino, la política dominicana fuera distinta…

El título de este artículo no es un ditirambo, ni una exageración, sino un humilde reconocimiento a la titánica labor que en favor de los más altos intereses patrios ha rendido este humilde sacerdote, de quien no hacen falta citar sus apellidos, para su cabal identificación.

Monseñor Agripino Núñez Collado, rector de la Universidad Católica Madre y Maestra desde 1970, habiendo sido vicerrector desde 1963, ha tenido una vida sacerdotal  de excepción y ha estado siempre al servicio de la democracia y al mejoramiento de la sociedad dominicana.

La participación de Monseñor Núñez Collado, entre otros asuntos vitales,  en el Pacto de Solidaridad de 1973, la Agenda Nacional concertada por ante la sociedad civil y los partidos políticos, la solución de la grave crisis político-electoral de 1994, que dio lugar a la reforma del 1990 y el recorte a dos años del mandato del doctor Joaquín Balaguer; el Acuerdo por un Pacto de Civilidad en 1994, las reformas al sistema electoral de 1992, los códigos arancelarios y tributarios del 1992, son otros logros de excepción.

También el Acuerdo para superar la crisis política alrededor de la Junta Central Electoral en marzo de 1999, la Coordinación de los trabajos del Consejo Nacional de Desarrollo, y la Coordinación  de la Comisión para la Reforma Constitucional nombrada por decreto presidencial del 21 de marzo del 2001.

Gracias al trabajo de nuestro personaje de hoy, la Universidad Católica Madre y Maestra, donde cientos de estudiantes haitianos cursan diferentes carreras profesionales, ha obtenido cuantiosos recursos financieros para sus actividades.

Igualmente Monseñor Núñez Collado ha sido uno de los dominicanos más preocupados, dentro de sus ímprobos esfuerzos realizados para la consolidación de la democracia, para que se incluyan muchos otros sectores sociales en esas instancias de diálogo, incluidas las iglesias evangélicas.

El Senado de la República, al igual que la Cámara de Diputados y diversas organizaciones internacionales, han reconocido a monseñor Agripino Núñez Collado como un Maestro  y Padre de la Cultura, del Diálogo y la Concertación Nacional, y como factor fundamental de la democracia, y esto hay que decirlo aquí,  ser de justicia.

Monseñor Núñez Collado  es licenciado en Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y además de graduarse en Teología y Derecho Canónico en la Universidad de Salamanca, España, y obtener el grado de Administración de Empresas en la Universidad  de Puerto Rico.