Sin energía eléctrica

El presidente Leonel Fernández instruyó al vicepresidente de la CDEEE, ingeniero Radhamés Segura, el trece de este mes de noviembre, revolver el impasse con las generadoras de electricidad para superar la calidad del sector que solivianta el ánimo de la ciudadanía y puede conducir a balcanizar la paz social tan preciada.

El pago de US$300 millones a los generadores no debe ser coyuntural, sino definitivo, porque no hay excusas para los atrasos en los pagos a los generadores cuando los usuarios pagamos con creces facturas cuyo consumo no incurrimos porque nadie se ha atrevido a colocar contadores en las barriadas y entonces tenemos que pagar por los que no pagan.

El presidente Leonel se encamina hacia nueve años de poder y debe ya, es tiempo más que prudente, superar esa gravísima dificultad que trastorna la vida nacional en todos sus aspectos, empezando por anular los Acuerdos de Madrid que él empezó y que el presidente Hipólito Mejía agravó. Disponer, drástico, un branding distante a su cosmos, reducir el costo del kv porque es inadmisible que se siga cobrando doce centavos de dólar por éste cuando el petróleo ha descendido de US$146 a US$58 el barril, y también disponer colocar un contador a los generadores para pagarles por energía suministrada y no por capacidad instalada, esto último, un robo al país.

Eliminar la obsolescencia burocrática parasitaria de las EDES, superintendencia de Electricidad e islas adyacentes y centrar el asunto en la CDEEE, disponer reducir al máximo las fugas por obsolescencia del tendido y ordenar estudios rápidos sobre el carbón mineral de Samaná que encandiló al Gran Corso a fundar allí Puerto Napoleón, cuando el imperio chantajista del petróleo no asomaba monopolizar la dinámica de la humanidad.

¿Es eso mucho pedir, compañero número uno de la base y conductor del destino nacional?