“Sin prejuicios”

Polémico tema, sobre todo por el mundo en el que estamos viviendo, cada vez más controversial. Sin embargo, aquí o en Pekín, siempre he estado y me mantendré firme, a profesar la importancia de que no seamos prejuiciosos y aprendamos a educar a nuestros hijos teniendo en cuenta los factores cognitivos y sociales que influyen en la aparición de los prejuicios y su desarrollo en los años posteriores.
Entendamos que el prejuicio no es la preferencia o el apego al propio grupo ni la necesidad de diferenciación social, sino la atribución de rasgos negativos a una persona por el mero hecho de contar con distinta raza, contextura corporal, cultura, religión, etc.
Esas diferencias comienzan desde casa. Acepte a cada uno de sus hijos como único y especial. Déjeles saber que usted aprecia y reconoce sus cualidades individuales. Los niños que se sienten bien consigo mismos están menos propensos a desarrollar prejuicios. También ponga atención a las cualidades especiales de otras personas y discútalas con sus hijos. Ayude a que sus niños sean sensibles a los sentimientos de los demás. Estudios indican que los niños que reciben cariño y atención tienen menos probabilidades de desarrollar prejuicios. Comparta con sus hijos historias que les ayuden a entender los puntos de vista diferentes a los nuestros. Cuando ocurran conflictos personales, aliente a los niños a pensar sobre cómo puede estar sintiéndose la otra persona.
Ahora bien, una cosa es que seamos partícipes a respetar las decisiones personales de cada quien de ser o hacer lo que le parezca con su vida, y otra muy distinta es que nos quieran imponer con NUESTROS hijos y en NUESTROS hogares a aceptar que se les exponga como una de las opciones algo en contra de nuestros principios como familia. Usted decidió los suyos, los demás también derecho a decidir los de ellos. Como bien dicen: “El respeto al derecho ajeno, es la paz”. Y esa es nuestra mayor responsabilidad de estos tiempos como seres humanos, aceptar que existe y respetar, la diversidad de este mundo cada vez más heterogéneo.
No entiendo la necesidad de querer perdernos en lo claro. Gastando tanto tiempo en querer enfundarles a las familias que el mundo ya no es mundo, ni el planeta es tierra, ni menos da vueltas; cuando lo que debemos es saber invertir nuestras neuronas en ver como logramos que en este país la educación sea 100% obligatoria desde los 3 años de edad, y contemos con los recursos para penalizar -pero de verdad- a los padres y tutores que por razones injustificadas no lleven a sus hijos a la escuela. Para que entonces, después puedan tener propiedad para saber explicar sus fundamentos de todas esas nuevas teorías sobre el mundo que quiera plantear, cuando en verdad tenga unos frentes capaces de discernir.
Así como quien nace o reside durante una cantidad X de años en un país, obtiene una nacionalidad (porque que yo sepa a NADIE le preguntan cuando sale del vientre de su madre, que nacionalidad prefiere), así mismo te toca ser como naciste, y a tu familia le toca educarte de acuerdo a sus lineamientos, aunque como en todas partes del mundo, cuando desee hacer su vida de manera independiente, decidirá qué y cómo hacer las cosas. Pero mientras que se esté en desarrollo, su vida es responsabilidad primero de la familia y luego de la sociedad. Y ahí es donde radica el punto focal de esto, si estamos educados en todo el sentido de la palabra, vamos a ser capaces de educar a nuestros hijos lejos de los prejuicios y estereotipos, teniendo siempre una actitud de observación y escucha hacia ellos. Para promover en casa los valores de la tolerancia, el respeto y sobre todo la riqueza que ofrece la diversidad.

Mi humilde opinión, es que no compliquemos las cosas como nación más de lo que está. Están queriendo tapar el sol con un dedo, sin medir las consecuencias de lo que estamos creando como país para sus mismos hijos y nietos. Donde ya no importa en los líos que tengamos que meternos para continuar prefiriendo pagar todo lo abusivo y excesivo de dinero en un colegio privado pero escogido de acuerdo a nuestras preferencias, que una escuela pública, porque aunque sea así, podemos estar seguros que le van a enseñar a nuestros hijos de acuerdo a esa verdadera idiosincrasia del país como queremos…… ; ni que siga la excesiva ola de emigrantes a otros países, donde, como no hay absolutamente “nada de prejuicios”, todavía se le respete mantener los principios y la educación que prefiera como familia.