Sin prisas, pero sin pausas

Sin prisas, pero sin pausas

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Sin prisas, pero sin pausas. El Gobierno de El Cambio encontró que todo tenía que ser intervenido, puesto que a la anterior administración no le había alcanzado el tiempo para otorgar contratos de grado a grado; alterar y triquiñuelar los resultados de concursos públicos; alterar precios de cubicaciones; cobrar porcentajes inusuales para pagar una cubicación de obra pública; retrasar, nadie sabe con qué fines, pagos de obras públicas ejecutadas, pagos de comida para estudiantes ya servida, compra de cualquier tipo de insumo, bienes muebles o inmueble, en fin, todo el servicio público corrompido por el comején, de manera silenciosa pero efectiva.

Las necesidades de un pueblo no tienen vacaciones. No le digas a un pueblo que no amplíe el hospital local, que carece de espacio y también de equipos modernos que ayudan a la detección temprana de enfermedades y a su curación; no le expliques a la comunidad educativa que está bien acomodar estudiantes en los pasillos, porque falta de espacio; no permitas que la escuela carezca de una cancha y un gimnasio deportivo, crea una escuela de música y de bellas artes; el puente que comunica con “entra si puedes” no permite el paso seguro de un vehículo para que se puedan sacar los frutos de la tierra hacia los mercados de consumo; el servicio de energía eléctrica tiene que ser perfeccionado para que desde la toma de posesión de El cambio jamás se interrumpa; el agua servida por el Gobierno debe tener calidad internacional y seguridad de suministro.

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Más que empleos, mediante la varita de virtud que se entrega al mandatario de El Cambio junto con la banda presidencial, todos los miembros del partido ganador y los miles de votantes no partidarios, tendrán en sus manos el mismo 17 de agosto, aunque sea fin de semana, una designación en el Gobierno, conforme a lo que cada quien entiende fue su aporte al triunfo electoral, ese nombramiento debe conllevar, tarjeta de crédito ilimitada con cargo al erario, automóvil, chofer, toda la gasolina que se requiera sin importar cual sea el uso del vehículo, ¡ahhh! algo más, no importa lo que diga el documento, el militante se ganó el sueldo, no las obligaciones del cargo, eso no es para trabajar.

No olvidé, aposta, el aumento de sueldos para los sacrificados maestros, médicos y personal hospitalario, guardias, policías, personal de aduanas y puertos, elevar el presupuesto de los ayuntamientos sin ninguna obligación de invertir en las obras necesarias del municipio.

Cuando fue investido el Presidente de El Cambio, unos cicateros escondieron la varita de virtud imprescindible para atender al mismo tiempo todas las necesidades, por eso, El Cambio no puede accionar más rápido. Es mejor sin prisas, pero sin pausas, apuntar y dar en el blanco.

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