Sincerarse con la UASD

La Universidad Autónoma de Santo Domingo ha logrado con sus extensiones y campus un nivel de presencia territorial que beneficia a muchos miles de ciudadanos, contribuyendo, junto a otras opciones académicas, a que puedan cursar carreras sin alejarse de sus domicilios y medios de vida. Se trata de la casa de altos estudios más a la mano para la nación. Facilita la expansión académica con matriculaciones de bajo costo. La calidad de la docencia universitaria depende irremediablemente de los niveles de inversión calificada que el Estado debe esforzarse en proveer tratándose de la academia que le es más propia, afectada actualmente por aulas negativamente sobrepobladas y profesores en horarios excesivos.

No sorprende que la UASD necesite un aumento presupuestal para continuar absorbiendo bachilleres en su sede central y centros regionales. Con muchos Jóvenes de bajo estrato que frecuentemente deben completar su formación deficiente estando ya en el primer tramo del nivel superior al que llegan para cursar áreas profesionales y servir a la nación. Debe verse, ciertamente, que las autoridades universitarias administran con racionalidad todo lo que reciben del fisco, que evitan lo supernumerario en sus nóminas. La UASD debe seguir siendo inclusiva sin renunciar a mínimos requisitos de ingreso y conceder preferencia a las disciplinas que más necesite el desarrollo del país,

En busca de definiciones

Las dudas sobre el voto automatizado radican en su posible vulnerabilidad; pero también en lo desacertado que resultaría desaprovechar una forma rápida y efectiva de computar votos. La auditoría contratada por la Junta Central Electoral y que ya comienza, despejaría el panorama aunque las conclusiones sobre el escrutinio del 6 de octubre tardarían en llegar. En cambio, la OEA detectó rápidamente en Bolivia una alteración vía informática de resultados electorales. El futuro de la tecnología, puesta bajo lupa, está en manos de las autoridades electorales, de la firma de revisión objetada desde un principio por sectores, y de las dirigencias partidarias llamadas a fijar posición. Para dar una segunda oportunidad al funcionamiento de los costosos equipos sería imprescindible vencer cada descreimiento con argumentos técnicos contundentes.