Síndico y munícipes convierten a Yaguate en un modelo

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El pueblo es modelo de limpieza y hermosura que se refleja en sus calles y edificios. Los miembros de la comunidad representan el más impresionante ejemplo de colaboración, unidad, trabajo, solidaridad. José Oviedo Tejeda ha logrado en Yaguate el milagro de traspasar los límites de la función de síndico para involucrarse con la gente en lo que le afecta y satisface, respondiendo con increíbles resultados a necesidades e inquietudes de niños y adultos que más que funcionario lo perciben y sienten como padre preocupado por colmar hasta sus aspiraciones de diversión y gozo.

Dicen que Yaguate es la ciudad de Dios, y en el escudo se afirma que es unida y progresista. Parecería que el incansable ejecutivo interpretó a cabalidad estas expresiones y desde que llegó al Ayuntamiento, en el 2002, ha convertido el municipio en una comarca tan especial y bella que parece de novela con sus jardineras en cada acera, el acogedor parque poblado siempre de palomas que se refugian en sus jaulas amarillas, se posan en los finos faroles o aterrizan por bandadas para servirse el maíz de generosos parroquianos disfrutando el hermoso espectáculo de sus volteretas.

La fisonomía muestra a Yaguate tradicional con su carro de bomberos de 1956, las primitivas casitas de madera con sus galerías centenarias, y moderna en la estructura de su iglesia, su polideportivo, el hospital o el parque infantil que es deshogo de la chiquillada, un regalo de Oviedo a los más pequeños.

Esas singularidades atraen y deslumbran visitantes, pero lo que más llama la atencón es la obra original del síndico, sensible ser humano que ha sacrificado su patrimonio personal, abandonado para echar adelante los proyectos que se forjó antes de ocupar ese puesto que es su vida. Lo que fue basurero hoy es multifamiliar. Lo que arrasó una tormenta, como Odette, ahora es barrio con familias aseguradas contra la furia de las crecidas del río en sus casitas azules construidas por él con la colaboración de Inavi. Él incentiva los estudios de música con la fundación de una escuela, estimula producción con su programa de siembra de frutales, alienta el modo de ganarse la vida sembrando, cultivando, vendiendo infinitas variedades de flores de un vivero en el que todos pueden ser hortelanos y beneficiarios de las transacciones.

Las yaguateras son el más respetado símbolo de amor a su terruño cuando despiertan el día con afán madrugador armadas de escobas en tarea cotidiana que se inicia a las cinco para esperar la llegada del sol con la casa reluciente. Antes se pagaba dieciocho mil pesos a una empleomanía que salía a cobrar este servicio y regresaba con tres mil. “Cambié ese departamento por uno de limpieza, ahora le pago a las mujeres para limpiar el pueblo. Tengo un listado donde ellas se inscriben para no repetir quincenas y así darle oportunidad a todas”, explica Oviedo haciendo salvedad de damas que barren voluntariamente como la ayudante civil, la fiscal, funcionarias del Ayuntamiento y otras mujeres y muchachas que lo hacen como ejercicio. “Esas son mis empleadas número uno, la ñoñería mía, son las que mantienen el pueblo limpio”.

[b]José Oviedo en Yaguate[/b]

Enumerar las obras de José Oviedo en Yaguate es tarea de nunca acabar. Es tal vez el hijo más querido tanto por su personalidad sencilla, sociable, conmovida, como por la seriedad con que ejecuta sus acciones por esa y regiones aledañas como Mana, Najayo, Doña Ana, Duveaux, Semana Santa, Pajarito, El Fuerte, Lucas Díaz, La Loma, La Sierra o Los Brujanes. Ayuda a los presos de Najayo aportando materiales y comprándoles equipos como carpas, que presta para velatorios porque en Yaguate no hay funerarias, carretillas para el arado y las construcciones. Tiene escuelas de costura gratuita, de economía doméstica, música para todos, que operan en el Centro Comunal donde es costumbre escuchar las notas elementales de piano, guitarra, trompeta, saxofón, con maestros que paga el síndico.

Habla satisfecho de su realización cumbre, que son los frutales que dejarán beneficios millonarios anuales para el pueblo. “Sus matas y sus fincas son de ellos, van a producir ellos, el ayuntamiento no va a recibir nada, les estamos suministrando los frutales y toda la caoba que quieran y estamos en diligencias para conseguirles permiso y que puedan vender la madera”, cuenta.

Nacido en San Juan de la Maguana el dos de febrero de 1952, José del Carmen es hijo del ingeniero José del Carmen Oviedo y de Águeda Tejeda. Cursó estudios de ingeniería civil y se desarrolló como empresario y productor agrícola antes de llegar a ser vicesíndico y director de licencias de la Superintendecia de Seguros e inspector de licencias de Obras Públicas. Llegó a Yaguate hace treinta y dos años, miembro de una de las familias más acomodadas del lugar. Fue militante del Movimiento Popular Dominicano y aunque ahora es perredeista, no hay banderías en su actitud de servicio. Es admirado, respetado, querido por simpatizantes de partidos de la oposición. Lo saludan y abrazan lugareños que le agradecen, solicitan, exponen situaciones. Es el más popular de la zona.

Igual sube a un motoconcho, conduce un volteo o camina mezclado con jornaleros y obreros, aun teniendo su jeep. Cuando la tormenta Odette, el agua lo cubrió cruzando un puente sin visibilidad y la gente pensó que la corriente lo había arrastrado salvando vidas unido a los hombres del pueblo en el rescate. Se confunde con la Junta de Vecinos cortando palos, colocando alambres, abriendo pozos, mojando jardines comunes, clavando estacas que son el cariño de los habitantes de Yaguate. “Una persona sustrajo una flor y le están cobrando quinientos pesos, si no, la van a someter, ni los niños tocan esas flores”, dice.

José Oviedo ha conseguido tinacos, ambulancias, camas, útiles escolares con que premia a estudiantes sobresalientes, camisetas con el emblema del municipio, y que la Junta Central Electoral montara una estafeta para proveer de actas de nacimiento a generaciones sin declarar. Construyó un puente peatonal para proteger a los niños de la escuela Fray Bartolomé de las Casas. Dona uniformes a grupos deportivos, regala al hospital las medicinas de emergencias y el gasoil de la planta, ahora proyecta hacer una hortaliza para médicos y enfermeras y pide con desesperación un médico para emergencia, pues sólo hay uno. Está dispuesto a pagar la mitad de los honorarios y dispuesto a cambiar el viejo carro de bomberos de colección por uno nuevo. Ya comenzó un play de béisbol y lleva en su primera etapa el local del Cuerpo de Bomberos.

Este emprendedor y activo síndico ha despertado la curiosidad de extranjeros y dominicanos atraídos a Yaguate para conocer este original modelo de lo que debe ser un funcionario honesto, preocupado por la comunidad y al conocerlo, todos quieren respaldar su trabajo conociendo el seguro destino de la inversión, como UNICEF, Verizon, la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad, Prodefruit, Secretaría de Agricultura, Medio Ambiente, Oxfam Internacional, Unión de Juventud Ecuménica Dominicana, Pro Comunidad, Luis Medrano, entre otros. “Lo que no hago es aceptar regalos, a pesar de que somos el ayuntamiento más pobre”, asegura.

Casado con Jenny Acevedo, madre de sus hijos Jonathan, Juan Carlos y Juan José, José Oviedo premia con bicicletas a los mejores alumnos y para que sus buenas acciones tengan futuros continuadores ha incorporado al Ayuntamiento las réplicas de sus sucesores en la eficiencia y el servicio social y humano: sindiquitos y bomberitos que realizan las funciones propias de su cargo, pero en miniatura.