Síndrome de huevo

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
Julio Heberto, mi hijo mayor, no quería que pagáramos apagones en nuestra casa de campo, prefería emplear, exclusivamente, paneles solares para obtener y acumular energía para las necesidades básicas. A poco de que instalaran la energía en el pedazo, se apareció un empleado de la Ede X y dijo que teníamos que pagar 25 mil pesos porque teníamos muchos equipos. Llevé al empleado a la casa y como sólo hay abanicos de techo, luces y un equipo de música, el joven, con aire de perdonavidas, sólo me cobró nueve mil pesos.

Al mes, como no había llegado factura de consumo, me presenté a la estafeta de Villa Altagracia y cuando la empleada encontró la cuenta me querían cobrar miles de pesos, sin que el contador indicara que hubo consumo. Si me engañan una vez, sinvergüenza tú, si me engañas dos veces, sinvergüenza yo.

Me dijo la joven que ellos cobraban por promedio y respondí que revisaran el contador o que se lo llevaran.

Aquí, en Santo Domingo, parece que alguien no me quiere bien, dado que hay una persecución contra nosotros.

Lo último que ocurrió fue que enviaron un tipo a revisar y molesto, imagino que por no hallar anomalías, provocó un alto voltaje que hizo explotar el transformador de la zona y el servicio eléctrico fue suspendido por dos días.

Mi hermano Freddy Beras Goico dice que hay gente que tiene razón.pero poca.

Parafraseando a Freddy digo: la Superintendencia de Electricidad es muy eficiente. a favor de las empresas eléctricas.

Ello así, porque permite que se cobre al usuario por “promedio” y no por consumo. Esa vagabundería no tenemos que soportarla.

Van a las casas, se meten en todas las habitaciones a indagar cantidad de bombillas, equipos eléctricos de cualquier índole y entonces “promedian” el consumo. Eso es una barbaridad ¿Para qué está en medidor? ¿Por qué se les permite ingresar a la privacidad de los hogares a “inspeccionar” si la electricidad servida queda registrada en el medidor? ¿Qué importa que una familia tenga los equipos que quiera si nunca los usa al mismo tiempo y por tanto facturar por promedio es un robo, léase bien, un robo?

Miriam, la mía, ha ido a la Superintendencia, a la empresa eléctrica y nada, todo se queda en después, mientras, la facturación por promedio es una sangría al bolsillo de quienes pagamos el servicio.

Por supuesto, cobrar por promedio quiere decir cobrar los apagones, ese es el secreto, por eso no quieren cobrar por el registro del medidor. ¿Quiénes están en esa jugada? ¿Por qué la Superintendencia, supuesta defensora del consumidor, es tan lenta en sus investigaciones? ¿Hace su papel, a favor del consumidor o a favor de la empresa?

Hemos permitido que las empresas eléctricas y la Superintendencia crean que somos huevos ¿qué tal si nos convertimos en piedras y no pagamos por el deservicio y asumimos una actitud más militante?

Sé que hablo a nombre de muchos miles de perjudicados. Esta situación no debe continuar.