Siria niega participara en la muerte ministro libanés

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DAMASCO (AFP).- Siria, señalada por muchos como culpable del asesinato del ministro libanés Pierre Gemayel, se defiende negando cualquier implicación en el suceso y argumentando que el atentado va contra sus intereses, justo cuando parecía reincorporarse a la diplomacia internacional.

Los tres diarios oficiales sirios acusaron abiertamente a la mayoría antisiria que ostenta el poder en Líbano del asesinato de Pierre Gemayel, abatido a bocajarro el martes cerca de Beirut, y califican el atentado de “salvavidas” para un gobierno que “perdió su legitimidad”.

Para el periódico Al Thawrta, el asesinato es un “argumento destinado a perjudicar” a Damasco ya que “coincide con los debates sobre” la creación de un tribunal internacional para juzgar a los asesinos del ex primer ministro Rafic Hariri, aprobado finalmente el martes por el Consejo de Seguridad de la ONU.

El analista Ayman Abdel Nur, considerado un reformador en el seno del partido Baas en el poder, opina que “la fecha elegida para el asesinato, unas horas antes de la reunión del Consejo de Seguridad, plantea algunas cuestiones respecto a la relación entre ambos acontecimientos”.

Unas horas después del fallecimiento de Gemayel, el Consejo de Seguridad aprobó la creación del tribunal especial para Líbano, “mientras que Rusia y Qatar hubieran podido tener reticencias si el asesinato no se hubiese producido”, sostiene Nur, que gestiona el foro virtual de discusiones políticas all4Syria.

Rafic Hariri murió el 14 de febrero de 2005 en un espectacular atentado en Beirut, cuando Líbano seguía bajo tutela siria; dos meses después, Siria se vio obligada por la presión internacional y libanesa a retirar sus tropas del país, tras 30 años de presencia allí. Una comisión internacional de investigación acusó a responsables sirios y libaneses del atentado, pero las autoridades sirias se niegan a que sus ciudadanos sean juzgados fuera del país.

Respecto al asesinato de Gemayel, Siria también resalta que se produjo cuando acababa de mostrar su voluntad de colaborar en la pacificación de Irak, país con el que se reanudaron las relaciones diplomáticas, interrumpidas hace 25 años.

“¿No es extraño que cada vez que la situación se hace un poco menos pesada, se cometa un asesinato?”, declaró el embajador de Siria en Washington, Imad Mustafá.

Para Al Thawra, Siria es “consciente de que algunos reciben de forma desfavorable sus éxitos políticos, que le convierten en un polo hacia el que se dirigen las partes deseosas de resolver las crisis de la región”.

La prensa oficial sostiene por tanto que el asesinato de Gemayel beneficia al gobierno libanés de Fuad Siniora, debilitado por la dimisión de seis ministros prosirios.

“El asesino quiso con su crimen perjudicar la movilización popular avanzada por (el movimiento chiita libanés prosirio) Hezbolá y las fuerzas políticas influyentes de Líbano, con el fin de retardar la caída inevitable de un gobierno que perdió su legitimidad”, escribe Al Baas.

Una opinión que comparte Nur, para quien la muerte de Gemayel “perjudica la acción de los movimientos prosirios en Líbano. Por el contrario, son las Fuerzas del 14 de marzo (coalición antisiria) quienes manejan hoy el juego”.

Gran funeral

BEIRUT (AFP).- Los sectores antisirios libaneses, deseosos de convertir las exequias del ministro asesinado Pierre Gemayel en un respaldo al gobierno, convocaron a la población a congregarse el jueves en Beirut.

 El asesinato del joven ministro y diputado cristiano maronita, que murió el martes de varios disparos a quemarrropa en Yeideh, al norte de Beirut, sumió al país en la angustia y se teme que haya podido encender la llama de una nueva inestabilidad.

La clase política en su conjunto multiplicó los llamamientos a la calma después de este atentado, el último de una larga lista contra personalidades antisirias.

El primer ministro libanés, Fuad Siniora, pidió ayuda a la ONU en la investigación sobre este asesinato.

Entretanto, el jefe de la coalición antisiria, Saad Hariri, urgió a los libaneses “de todas las regiones” a congregarse en Beirut para participar en el funeral, previsto el jueves a las 13H00 (11H00 GMT) en el centro de la ciudad, “en señal de apoyo a la libertad y la independencia”.

Y es que sus simpatizantes quieren transformar las exequias en una muestra de apoyo al gobierno de Siniora y vencer así el pulso que le ha echado la oposición, integrada por prosirios y cristianos favorables al general Michel Aun.

Líbano guarda desde el miércoles tres días de duelo y empezó los preparativos de las exequias.

Por la noche, en las calles beirutíes se veían caravanas de coches adornados con retratos del difunto, de Rafic Hariri, el ex primer ministro asesinado en 2005, o de Bachir Gemayel, el ex presidente muerto en un atentado en 1982.

Los convoyes compartían la calzada con los vehículos de patrulla del ejército, apostado en lugares estratégicos como los alrededores del palacio presidencial o la carretera principal que enlaza Beirut con Damasco.

Las celebraciones previstas el miércoles para el 63 aniversario de la independencia de Líbano fueron anuladas, pero los aliados de Gemayel, que culpan a Siria del atentado, aprovecharon la ocasión para homenajear a su “mártir caído por la independencia”, en una clara alusión a las profundas divisiones entre prosirios y antisirios.

El asesinato se produce después de varias semanas de turbulencias políticas en el gobierno, dominado por los antisirios y apoyado por Occidente, y unas horas antes de que el Consejo de Seguridad de la ONU diese su visto bueno a la creación de un tribunal internacional para juzgar a los autores del asesinato de Rafic Hariri, en el que estarían presuntamente implicados responsables sirios y libaneses.

Rafic Hariri fue asesinado el 14 de febrero de 2005, unos meses después de haberse distanciado de Damasco, en un atentado que marcó el principio del fin de tres décadas de tutela siria en el Líbano.

El féretro del ministro, que murió a los 34 años, fue recibido por miles de simpatizantes en el pueblo de Bikfaya, feudo familiar, donde Pierre Gemayel será enterrado después del funeral que se celebrará en la catedral San Jorge de los Maronitas, en el centro de Beirut.

El ministro es sobrino de Bachir Gemayel e hijo del ex presidente Amin Gemayel (1982-88), quien expresó su sospecha de que Siria esté detrás del asesinato, una opinión compartida por el jefe druso antisirio, Walid Jumblat.

EL atentado fue condenado unánimente en todo el mundo.

El presidente estadounidense, George W.Bush, expresó a Siniora su “compromiso inquebrantable” para apoyar la democracia en Líbano y oponerse a las injerencias sirias e iraníes.