Sistema Clearfield en arroz

Desde que el Embajador de EE.UU. dictó una charla en la Cámara Americana en 1984 y dijo que el azúcar no tenía futuro, los políticos liquidaron los ingenios del Estado. El Embajador estaba equivocado, porque el azúcar tiene futuro. A partir de 1985 el país cambió el modelo económico basado en la agricultura e industria, por el modelo económico de los servicios, con el incremento de los parques industriales de zona franca, el turismo y las remesas de los dominicanos en el exterior. Esa mala recomendación de la Embajada de USA liquidó el azúcar estatal y ahí entró el arroz, como principal cultivo.

En el mundo se cultivan 160 millones de hectáreas de arroz, igual a 2,544,272,480 de tareas, de las cuales el 5% se produce en terrenos secanos. Asimismo, hay países donde llueve mucho como Costa Rica, que de las 60,000 hectáreas que cultivan de arroz, 40,000 ha. dependen de la lluvia y algunos agricultores le han puesto irrigación por aspersión, pero es costoso.

Cuando el arroz se cultiva por mucho tiempo en la misma tierra como sucede en el país, crea una maleza del mismo cereal, que se llama arroz rojo. En vista de este problema, la empresa BASF, a finales del siglo pasado, creo el sistema Clearfield, que consiste en producir variedades de arroz que, con determinados herbicidas, se puede eliminar el arroz rojo. Cleafield es una mutación inducida en el arroz, pero no es arroz transgénico, porque no se modificó el ADN. Algunas personas piensan es semillas transgénicas. Están en un error.

Las variedades Clearfield en el país son Tempisque, que se cosechó por primera vez en el 2014, la cual produce sobre 500 kilos por tarea. Las Yocahú y la Puitá son del sistema, pero están degeneradas, porque sus representantes no supieron producir semillas certificadas de calidad. Con este sistema se busca eliminar el arroz rojo, que aquí llamamos flechú o no me tope. El sistema Clearfield recomienda dos cosechas de arroz seguidas, porque el herbicida que se utiliza intoxica el suelo. Como nuestros arroceros no tienen suficiente conciencia educativa, hacen hasta cuatro cosechas, aunque se les afecte el terreno.

Nuestra Estación Experimental está en la España Boba y desde que salió al mercado la J-67 en 1998 no ha vuelto a producir variedades de altos rendimientos. Por estar apoyando la Estación, perdí un dineral al sembrar las mal llamadas Idiaf 1, 2 y 3, que no sirven. Una variedad requiere altos rendimientos en la finca y en el molino y aceptación por el público consumidor.

Si el Gobierno no puede hacer trabajar la Estación de Juma, que la cierre. Desde que el Dr. Hsieh salió de ahí por una mala decisión del Embajador de Taiwán, terminó la época de gloria de la Misión Técnica.