Sitiar el Congreso o cuando RD se hunde aún más

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Militares por doquier, barricadas, bombas lacrimógenas, legisladores y oficiales de la Policía Nacional enfrentándose… todo en nombre de esa Constitución que unos y otros han burlado como si de verdad no fuera más que aquel trozo de papel que nunca será respetado.
El Congreso Nacional se ha convertido en un bastión del oprobio y la sinrazón que enfrenta, ¡oh, paradojas de la vida!, a dos sectores del partido oficial. ¿Cómo es posible que hayamos caído tan bajo que llevemos un pleito de vecinos a la casa de uno de los poderes del Estado?
Lo peor es que esto sucede mientras la República Dominicana vive uno de sus peores momentos, ya que está en la mira de la comunidad internacional a causa del fallecimiento de una decena de turistas de Estados Unidos.
¿Qué pensará la gente sobre nuestro país viendo que el Congreso está militarizado? ¿Qué imagen le estamos dando al mundo cuando somos capaces de agredir a los ciudadanos y a quienes hacen las leyes? Ver el Congreso de esa manera daría la impresión, a los de fuera, que estamos sitiados o al borde de un cataclismo. ¿De verdad creen que el país se merece ese escándalo?
Resulta indignante que en un país en el que quedan tantas cosas por resolver perdamos el tiempo y las energías deteniéndonos en el regreso de Leonel Fernández o la continuidad de Danilo Medina. ¿Acaso nos volvimos locos?
En el Congreso Nacional hay demasiadas leyes pendientes. Fuera de él nos quedan la seguridad ciudadana, la salud, los apagones, la educación, el transporte, la sequía, la calidad del agua… y un muy largo etcétera. Avancemos, por favor.
El Congreso Nacional se ha convertido en un bastión del oprobio y la sinrazón que enfrenta, ¡oh, paradojas de la vida!, a dos sectores del partido oficial. ¿Cómo es posible que hayamos caído tan bajo que llevemos un pleito de vecinos a la casa de uno de los poderes del Estado?
Lo peor es que esto sucede mientras la República Dominicana vive uno de sus peores momentos, ya que está en la mira de la comunidad internacional a causa del fallecimiento de una decena de turistas de Estados Unidos.
¿Qué pensará la gente sobre nuestro país viendo que el Congreso está militarizado? ¿Qué imagen le estamos dando al mundo cuando somos capaces de agredir a los ciudadanos y a quienes hacen las leyes? Ver el Congreso de esa manera daría la impresión, a los de fuera, que estamos sitiados o al borde de un cataclismo. ¿De verdad creen que el país se merece ese escándalo?
Resulta indignante que en un país en el que quedan tantas cosas por resolver perdamos el tiempo y las energías deteniéndonos en el regreso de Leonel Fernández o la continuidad de Danilo Medina. ¿Acaso nos volvimos locos?
En el Congreso Nacional hay demasiadas leyes pendientes. Fuera de él nos quedan la seguridad ciudadana, la salud, los apagones, la educación, el transporte, la sequía, la calidad del agua… y un muy largo etcétera. Avancemos, por favor.