Sólo trabaja un tercio de guaguas OMSA

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POR LLENNIS JIMÉNEZ
La Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) es para atrás que va y ayer apenas pudo poner a trabajar 100 de las 300 guaguas que cubren la ciudad de Santo Domingo. Mientras que por falta de recursos económicos, entre 15 y 20 unidades se dañan en los corredores.

La información la ofreció a este diario una fuente relacionada con la institución, quien también declaró que en la ciudad de Santiago sólo están funcionado 19 de los 40 autobuses que tienen asignados.

Manifestó que la Oficina Nacional de Presupuesto descontará a la OMSA RD$30 millones en este último trimestre y que la entidad no dispondrá de vehículos ni siquiera para transportar la cantidad de estudiantes que diariamente usan este medio.

Sostuvo que siendo conservador, de enero a este tiempo, al organismo le han descontado unos RD$150 millones, por lo que la situación se torna insalvable. Declaró que al parecer lo que se pretende es que la OMSA desaparezca, aunque se creía que era necesaria para el funcionamiento del Metro que construye el ingeniero Diandino Peña.

Dijo que desde hace varios meses, a la OMSA se le descuentan de 18 a 22 millones de pesos mensuales y que la deuda con suplidores ronda los RD$180 millones. El informante dijo que la situación económica de la OMSA va en retroceso y que su director, Ignacio Ditrén, está deprimido porque los esfuerzos que hizo para llevar el servicio en el nivel en que se encuentra, se está yendo al suelo. Asimismo, manifestó que se ha comentado que Ditrén está en conversaciones con funcionarios del gobierno, en aras de conseguir ayuda para evitar que la entidad desaparezca o que, por el contrario, tenga que aumentarle cinco pesos a los pasajes, o recurrir a despedir la mitad de su personal.

“Las guaguas baratas del pobre no pasan nunca, jamás”, estas fueron las cortas, pero contundentes palabras de lamento de María Pérez, minutos antes de montarse en el autobús de la OMSA que la trasladaría a Villa Mella en Santo Domingo Norte desde el Distrito Nacional.

La mujer pasó sentada en un banco en espera de un vehículo el tiempo que necesitaba para cocinar. Todo por beneficiarse de un transporte subsidiado por el Estado. Al mediodía no había circulado una unidad de cinco pesos con un asiento vacío para acomodar a su hija recién parida.

Admitió, cuando se alejaba, que no todo lo que se busca se consigue y que se cansó de pensar en ahorrar lo que no tiene.

El estudiante de la carrera de Derecho Adam Florián contó su decepción por la OMSA, porque como dijo, en los últimos tiempos varias unidades que se han dañado a la mitad del camino.

Sostuvo que pasa hasta 20 minutos aguardando una guagua para desplazarse desde su residencia, en el sector Los Mameyes, a la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA).

Antonio Castillo, empero, hizo uno de esos sacrificios incalculables de quienes se resignan a que aparezca una OMSA, ya que en sus viajes diarios de esta capital a la avenida Las Américas, se ahorra, un promedio de RD$30.

Olga María y Yosira Pérez, son de las personas que les disgusta montarse en este medio de transporte, aun así, afirman que debe preservarse para quienes tienen escasos recursos.

Sin más entretenimiento que la discusión de un tema doméstico, Mercedes Herrera y Carmita Vargas mataban el tiempo en una parada de la avenida Máximo Gómez. Se levantaban cada vez que creían que se trataba de su autobús, el que prefieren, dijeron, porque a diferencia de los carros, en estos vehículos no las asaltan, ni les roban.

Uno de los inconvenientes que persisten en los autobuses de la OMSA es siempre están repletas de personas y muchos van de pie sostenidos de un tubo.