Sobeida está en mi casa

La joven apresada vinculada con un gran narcotraficante, que afirmó  categóricamente que en la yipeta incautada habían otros bultos con más de los cuatro millones que se reportaron; que responsabilizó a un oficial de cualquier cosa que le ocurriera mientras estuviera detenida; que fue enviada a su domicilio con libertad condicional y desapareció mágicamente; que envió unas fotos sobre su secuestro que fueron calificadas por expertos como vulgar montaje; que se vinculó sentimentalmente con un alto oficial militar; que, según un asesor presidencial para asuntos de drogas, está alojada en un complejo turístico (resort) en este país; que su ex esposo fue apresado por supuestos vínculos con el narco-jefe; que, según supuestos vídeos, participaba en orgías con altos militares  y funcionarios del gobierno; esa misma, la megaestrella de la fantasía folklórica actual, es motivo de diarias, prolongadas, agitadas y apasionadas conversaciones dentro de mi casa.

Ella ha desplazado a Quirino, a Barack Obama, las huelgas médicas, al diputado y la niña que embarazó, al cura y la  manutención al niño de la cubana, la tez blanca de Sammy Sosa y a Martha Heredia.

Estaba tan metida en mi casa, que ya nos estábamos convirtiendo en expertos en temas como narcotráfico, narcoestado, lavado de activos y microtráfico, por lo cual decidimos, a unanimidad, que ya íbamos a descartar la telenovela “Sobeida” pero, para frustrar nuestro intento, aparece una nueva protagonista de apellido Peláez junto al ingrediente, tipo película de Hollywood, del asesinato del ex guardaespaldas del jefe de Sobeida y eso motiva que aún la tengamos en casa como tema de conversación y debate. ¡Vaya desgracia para nosotros y para el país!