Sobre el concepto de soberanía. (3)

La soberanía es el poder absoluto y perpetuo de la república… La soberanía no es limitada, ni en poder, ni en responsabilidad, ni en tiempo… Es necesario que quienes son soberanos no estén de ningún modo sometidos al imperio de otro ni puedan dar ley a los súbditos y anular o enmendar las leyes inútiles… Jean Bodín

Jean Bodin, o Juan Bodino, fue uno de los más destacados intelectuales franceses del siglo XVI. Nació en la localidad de Angers en 1529 o 1530 y murió en Laon en el año 1596. Escritor prolífero, hizo grandes aportes en materia política, en particular en la concepción del Estado y el concepto de soberanía.

A pesar de ser hijo de unos artesanos, pudo formarse académicamente gracias a que estudió en claustros por su vocación sacerdotal, llegando incluso a estudiar en la universidad. Con estos estudios se impregnó de manera profunda de la escolástica medieval, pero sobre todo del humanismo renacentista. En el año de 1549 abandonó los votos monacales. Dedicó el resto de sus días a estudiar y enseñar derecho romano en la Universidad de Toulouse hasta 1561, momento en que volvió a París donde tuvo una vida políticamente muy activa, llegando a ser un reconocido abogado y miembro del Parlamento Tribunal Superior de Justicia. Los estudiosos de su obra reconocen una gran influencia de la reforma llevada a cabo por Juan Calvino. Bodín escribió y mucho. El más conocido es “Los Seis Libros de la República” escrito en 1576:

· Methodus ad facilem historiarum cognitionem (Método para la fácil comprensión de la historia), 1566.

· Methodus historica duodecime iusdemargumentis criptorum tam veterum quam recentiorumcommentaris adaucta, 1567.

· Responses auxparadoxes du Monsieur de Malestroict, 1568.

· Les sixlivres de la République 1576

· Recueil de tout ce qu’ils’estnégocié en la compagnie du Tiers Etat de France… en la ViIIe de Blois, 1577.

· Commentarius de iusomnibusquae in Tertii Ordinisconventu acta sunt, 1577.

· Discours sur le rehaussement et la disminution des monnaies. 1578.

· De la démonomanie des sorciers, 1580 .

· ColloquiumHeptaplomeres de abditisrerumsublimiumarcanis (1588) .

· Le théâtre de la natureuniverselle, 1597.

Sobre la obra de Bodino, localizamos un profundo y enjundioso trabajo escrito por la profesora Noemí García Gestoso titulado “Sobre los orígenes históricos y teóricos del concepto de soberanía: Especial referencia a Los Seis libros de la República de J. Bodino”[1]. Pero antes de plantear los fundamentos del pensamiento de Bodino, se impone hacer una referencia a la situación que vivía la Europa del siglo XVI, especialmente Francia e Italia.

La profesora García inicia su reflexión planteando un gran cuestionamiento: ¿cuándo nació el Estado Moderno? Al respecto señala que tiene un origen difuso, pues el proceso de destrucción de las fuertes estructuras feudales de la Edad Media fue largo y duró varios siglos. En los largos siglos de predominio feudal, el Estado si bien estaba en manos del Rey, no menos cierto es que los señores feudales tenían un gran poder, especialmente aquellos que pertenecían a las categorías más altas y que poseían algún título nobiliario a quienes les correspondía un poder absoluto, pues cada “barón era soberano de su baronía”[2]. Existía, sin duda alguna, un poder poliárquico, que evolucionó en la Baja Edad Media, con el renacimiento urbano gracias a la presencia de los siervos libres. Como era de imaginarse, los reyes y los aristócratas o señores feudales, sacaron partido de “esta evolución, apoyándose en los burgueses para establecer sus prerrogativas, tanto en el interior como en el exterior, sobre todo, frente al poder eclesiástico”.[3]

Por el lado de la Iglesia Católica, también se produjeron cambios, producto del enfrentamiento entre Felipe IV, conocido como Felipe el Hermoso y el Papa Bonifacio VIII. El conflicto de fondo entre estos dos personajes era un problema de poder, que tuvo su punto más álgido cuando el nuevo Papa propuso hacer valer su poder sobre los reyes. En efecto, en 1296 promulgó la epístola decretal o bula Clericis laicos en la que prohibía a los reyes solicitar cualquier aporte fiscal sobre el clero católico sin la debida autorización del pontífice, so pena de ser excomulgado. Como era de esperarse, la bula papal provocó encono en el rey Felipe. La sangre no llegó al río. Un año después, en 1297 fueron promulgadas las bulas Romana mater (febrero de 1297) y Etsi de statu (julio de 1297). El rey había ganado. El papa tuvo que retractarse. Como afirma la profesora:

“Felipe el Hermoso, con el apoyo de los escritores regalistas, va a cuestionar con éxito la teocracia pontificia en beneficio del reino. Se asientan las bases de una creciente laicización de la vida estatal. De modo que, en adelante, la realeza ya no será un órgano de la Iglesia, sino que constituirá más que en el pasado, el núcleo central de una nueva formación política independiente: el Estado Nacional. La antigua unidad de la cristiandad se rompe y tiende a descomponerse en diferentes unidades nacionales. Esto constituye ya el signo de la decadencia, y bien pronto será el fin de la Edad Media”. [4]

Como ocurre en todos los procesos históricos el tránsito del fin de la Edad Media a la Edad Moderna no transcurre linealmente, sino que está plagado de conflictos. Como resultado, se produjeron enfrentamientos violentos, se expandió la inseguridad en el pueblo llano, pero sobre todo la ausencia total de los derechos. El siglo XVI significó el triunfo de las tendencias autoritarias y centralizadoras promovidas por las diferentes monarquías europeas, bajo el eufemismo de “Estados Modernos”. En medio de ese torbellino aparece la Reforma Protestante, es decir la expresión religiosa de los cambios que debían producirse en el mundo social, económico, político y religioso. Nació también la Contrarreforma, como respuesta a la primera. Ambas, sin duda alguna, contribuyeron a la creación de los Estados Nacionales en Europa, que no significó, sin embargo, la destrucción del poder de los reyes. La monarquía supo adecuarse a la nueva situación, saliendo airosa, fortaleciendo su poder y sacudiéndose de manera casi definitiva de la influencia eclesiástica.

El espacio se agotó y no hemos podido iniciar con el pensamiento de Bodino. Pero considerábamos que era necesario situar la época en que este pensador vivió, pensó y escribió sobre el Estado. Nos vemos en la próxima.