Sobre impunidad y corrupción

Hay que entender al exdirector de Corde,  Leoncio Almánzar, cuando dice que se tomará su tiempo para hablar sobre su despido, producto de un decreto emitido el pasado domingo por el presidente Danilo Medina que también designó una comisión que asumirá el control de esa institución y procederá de inmediato a su disolución. Porque es mucho lo que tiene que explicar sobre la anulada venta, a precio de vaca muerta,  de los Tres Brazos,  el dirigente reformista, a quien el presidente Leonel Fernández le entregó, hasta el momento del decretazo, el descalabrado emporio estatal, otra de las tantas muestras de la feudalización a la que han sometido al Estado dominicano nuestros políticos.  Lo ideal sería que, cuando el señor Almánzar hable y explique, lo haga delante de un juez, pero de ese susto, como se dice en la calle, no nos vamos a morir. Y es que no parece haber mucho interés, de parte del Gobierno, en que haya consecuencias penales para los perpetradores de una operación que tenía el claro propósito de perjudicar al Estado dominicano, y la culpa, como ya se habrán imaginado,  es de las colindancias políticas. No sería la primera vez, por supuesto, que los depredadores de la riqueza pública se salen con las suyas, pues por algo se está reclamando en las calles el cese de la corrupción y la impunidad, una alianza perversa que parece haber colmado la tolerancia  de los ciudadanos hacia el flagelo que nos acompaña desde que nacimos como república. Si no quieren darse cuenta de esa situación en el gobierno, que en las investigaciones sobre los sobornos que pagó Odebrecht  ha escogido el camino mas largo para llegar hasta donde sabe que tiene que llegar, ese es su problema, pues al fin y al cabo será quien cargue con el peso de las consecuencias. Pero que tomen nota los que andan proclamando por ahí, con mas  cinismo que convicción, que los gobiernos del PLD son los que mas han luchado contra la corrupción.