Sobre la poética de la gobernabilidad

RAFAEL ACEVEDO
Hace una semana, mientras visitaba el Museo de las Mirabal, en Conuco, Salcedo, algo tan leve como un aleteo de mariposa me golpeó las raíces del alma, y una lágrima se asomó a mis párpados endurecidos.

Recordé el poema de Pedro Mir, cuando nos dice que hay pirámides eternas y estructuras monumentales, que no resisten la muerte de ciertas mariposas. Pensé en la delicada hermosura de estas damas, madres y guerreras, que con su breve y leve paso por nuestra historia, precipitaron el equilibrio de una férrea dictadura hacia otro orden de gobernabilidad.

La Teoría del Caos, una esfera del conocimiento apenas en fase poética y pre-científica, explica que el caos no existe, que se trata de nuestra incapacidad para detectar sus estructuras subyacentes. Y que una mariposa que agita sus alas en Beijing, puede ser la causa inicial de una tormenta que se desata en Nueva York.

Pienso en los equilibrios que se expresan en las complejas ecuaciones de la gobernabilidad, y la facilidad que tienen nuestros gobernantes para mantenerlas inalterables a favor de los explotadores, rentistas y vividores de siempre. Y me pregunto si la gobernabilidad es un concepto de la Ciencia para explicar y cambiar el orden de cosas o un artilugio ideológico para mantener el statu quo.

Recuerdo aquel encuentro del PLD y un Juan Bosch secuestrado en su decrepitud, con las manos de Balaguer entre las suyas, en aquel infame acto del Palacio de los Deportes. Un pacto innecesario, porque las encuestas daban al PLD ganador de esa segunda vuelta y los reformistas y Balaguer no tenían otra opción que votar por el  PLD, y conformarse con un cierto perdón y alguna gratitud. No había que traicionar los ideales del partido, ni mucho menos la salud moral de las futuras generaciones de los políticos dominicanos.

Pienso en las mariposas y en las miles de oportunidades que ha tenido Leonel, que tuvieron Hipólito, Salvador y Balaguer, de dar un solo puñetazo y decir “¡no me vuelvan a hacer esa vaina, carajo!” y parar allí mismo torrentes de corrupción. Y pienso en que el sacrificio de un solo hombre en la cruz, cambió el destino de la humanidad.

Son muchas las veces en un día que un hombre o una mujer pueden decirle no a la perversión, y manejar su gobernabilidad interna, elegir con libertad antes de cometer un acto deshonesto, lascivo, inmoral. Y un gobernante tiene la oportunidad de revisar, solo o con sus expertos, el cuadro general y específico de las ecuaciones de la gobernabilidad, y decidir para qué lado quiere inclinar la balanza, si para los pobres o los ricos, si para el bien o para el mal. A veces basta una mirada, una insinuación, como le bastaba al dictador para que sus gorilas asesinaran a un ciudadano honrado.

Por eso son tan importantes los poetas y las mariposas. Para derrocar una dictadura o para salvar una patria. O un planeta en vías de extinción.