Sobre ti, sobre mí, sobre nosotros

Quiero, desde ya, liberar a mi conciencia, del pesar que representaría no haber intentado contribuir a que en las próximas elecciones se produzca un verdadero cambio en el rumbo de nuestro país. Mi aporte es una reflexión que involucra a los que me honran con su lectura y a mí mismo, cumpliendo con mi deber como ciudadano e invitando a los demás:

Primero: La prensa escrita es un excelente vehículo formador de opinión pública, pero desgraciadamente no llega a núcleos mayoritarios de la población; se mueve especialmente en la clase media, en sus diferentes estratos, y en un pequeño segmento de la clase alta. Los pobres, que son la mayoría (obreros, chiriperos, dependientes del comercio informal y desempleados) que efectivamente deciden con sus votos quiénes nos gobernarán, no tienen acceso a los periódicos en sus versiones completas y las pequeñas o gratuitas no tienen artículos como este, ni análisis de especialistas en diversas materias. Por lo tanto, no influimos en forma contundente en el verdadero pueblo a través de los periódicos;

Segundo: La internet y todos los medios digitales, especialmente los teléfonos, tampoco son ampliamente accesibles a la clase pobre por el costo adicional y el pueblo prefiere “chatearse” antes que informarse o leer artículos o análisis periodísticos.

Lo anterior plantea que la labor de concienciación popular debe ser directa frente a todos los que nos rodean que no leen, que no ven televisión educativa, que solamente escuchan música o chercha en la radio, pues no habrá cambio resultante de las próximas elecciones si no queda claro que, si existe alguna probabilidad, descansará sobre ti, sobre mí y sobre nosotros.