Soldados dominicanos en Haití

El Presidente Leonel Fernández se ha ganado merecidos elogios del pueblo dominicano y de importantes líderes de la comunidad internacional, por su presteza al acudir en auxilio del vecino Estado de Haití, que sufre las consecuencias de la peor tragedia humana de su historia, luego del devastador terremoto del 12 de enero pasado.

Fernández demostró grandeza en la solidaridad hacia el vecino país, ganándose el respeto de su homologo haitiano Rene Preval, quien no ha vacilado en agradecer reiteradamente el apoyo oportuno y la colaboración desinteresada del gobierno y el pueblo dominicanos.

Dada la insular vecindad de la República Dominicana y Haití, y la magnitud devastadora del sismo de 7.3 en la escala de Richter, el Presidente Fernández propuso inicialmente la integración de 800 soldados dominicano a la Misión de Estabilización de Haití (Minustah), que es el contingente de la GNU conocido como “cascos azules”, responsable de la seguridad y el orden público haitianos desde la caída de Jean Bertrand Aristide.

Pero como era previsible, y debido a la cantidad exagerada de soldados, el Presidente Preval rechazo las tropas dominicanas para la misión de paz, entendible por razones históricas-, pero solo autorizo el envío de 150 militares, cuya misión consistirá en darle seguridad a la carretera que enlaza la zona fronteriza con la capital haitiana, Puerto Príncipe.

Pero como toda acción humana tiene sus críticos gratuitos, ciertos portavoces locales se opusieron a que nuestro país se integrase a la misión de paz para rescatar al vecino pueblo devastado por la inclemencia de la naturaleza.

Es curioso que las voces de esos críticos de hoy callaran cuando, en el año 2003, el gobierno dominicano envío un contingente de soldados a Irak, no para auxiliar a un pueblo devastado, sino para combatir en las calles junto a las tropas invasoras de Estados Unidos.

Afortunadamente, la tropa intacta retorno antes de que expirase la fecha límite de la misión, sin que ningún soldado dominicano pereciera en esa aventura guerrerita.

De lo que se trata en el caso haitiano, es de una misión de paz. Soldados dominicanos que trabajarían bajo el mando de la Minustah, que organiza la ONU y comanda un general brasileño.

En la Minustah participan soldados de Brasil, Perú, Argentina, Chile, Canadá, y otras naciones. Estados Unidos no forma parte de la Minustah.

Los soldados en misión de paz no son invasores.

(El autor es diplomático y político).