Solidaridad con el Presidente

Al pesar experimentado en el seno familiar por el deceso de don Juan Pablo Medina, padre del presidente Danilo Medina con quien nos solidarizamos ante tan sensible pérdida, se sumaron significativamente las voces de sectores nacionales. En su tribulación, los deudos han estado acompañados por manifestaciones de aflicción que sobrepasan diferencias sociales y políticas. Que acortan distancia entre dominicanos ante el hecho sobrecogedor de la muerte. Gestos además que son una confirmación, en momentos difíciles, de los valores que para la sociedad representa una familia sanjuanera en la que se destaca la presencia del primer mandatario de la Nación, o lo que es lo mismo: el funcionario más comprometido a servir a la sociedad como un todo, que es la que efectivamente manifiesta por diferentes vías que se coloca de su lado, en comprensión de la tristeza que experimenta por el deceso de su progenitor.

Las manifestaciones de duelo así expresadas cumplen con un elemental sentido de adhesión que echa a un lado lo secundario incluyendo protagonismos que implican posiciones a veces de agudo conflicto. Ante las irremediables pérdidas de seres queridos cobran toda importancia las esenciales condiciones humanas y los nexos indestructibles de pertenecer a un mismo país, bajo una misma bandera y con historias personales comunes. Actitudes que ennoblecen a quienes de ellas participan.

Mucho agrio en zona de piñas

Cevicos, en la provincia Sánchez Ramírez, es un municipio de riqueza y dulzura frutales, pero en él han prosperado sinsabores como el de carecer de un acueducto cuya construcción por cuenta del Estado quedó paralizada hace 14 años. Agria es también la vida allí por la falta de asfalto que Obras Públicas suele entregar diligentemente a otras jurisdicciones; no a la poblada por los cevicanos llevados a sobrevivir entre calles peladas, con fango o polvaredas.

Con limitada ayuda de fondos mineros, el alcalde Gerardo Felipe (PRM) supera problemas de limpieza, construcción de aceras y contenes y habilitación de equipos que halló dañados. Pero la buena calidad de las piñas que sus tierras paren no es suficiente para creer que el progreso existe; como no lo son tampoco los recursos que se reciben del Estado.