Solución de avestruz

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
Cada vez que hay algún o algunos asuntos importantes que resolver, surge un “diálogo”. Alguien propone que haya reuniones en las que participen algunos de los actores de la actividad nacional para discutir qué hacer. Esa práctica se ha convertido en un vicio que en nada beneficia a la institucionalidad.

En los más de los casos, los asuntos que se tratan corresponden a problemas municipales o nacionales, para enfrentar los cuales la Constitución y las leyes establecen los escenarios adecuados. Sustrayendo la discusión y solución de los problemas de sus escenarios naturales, debilitamos la institucionalidad.

Sustrayendo la discusión y solución de los problemas de sus escenarios naturales, se debilita la democracia.

Y se debilita la democracia porque se intenta sustituir el papel de los partidos políticos y el de los Ayuntamientos, Cámara de Diputados y Senado de la República.

La Constitución y las leyes, repito, indican claramente cuál es el escenario adecuado para discutir todos los asuntos que interesan a la Nación.

Líbreme Dios de querer impedir que se celebren cuantos cónclaves, reuniones, juntas, diálogos les venga en ganas a quienes los organizan.

No soy quien, ni lo pretendo, para imponer bozales, narigones y anteojeras a la gente, porque no permito que me los coloquen.

En el ejercicio de los derechos individuales cada quien puede hacer lo que le venga en ganas siempre que no viole la Constitución, la ley, la moral y las buenas costumbres.

En las universidades, grupos de profesionales, sociedades, juntas de vecinos, sindicatos, clubes barriales, organizaciones de amas de casas, de estudiantes, de deportistas, se discuten permanentemente los problemas nacionales, tal práctica es beneficiosa, contribuye a fortalecer la democracia.

Todas esas instituciones y grupos, así como cualquier individuo, tienen derecho a sugerir, proponer, cabildear, buscar la aprobación de sus soluciones y eso está bien, ese es un modo de ejercer los derechos democráticos.

Repito: a nadie se le pueden coartar sus derechos sin violar la Constitución y el ordenamiento legal.

La libertad de expresión, de proposición, de señalamiento, de sugerencia, forma parte fundamental de la democracia.

Cuando digo que se intenta sustituir los escenarios naturales que establecen la Constitución y las leyes para la búsqueda de soluciones, hablo, específicamente, no de la discusión de temas fundamentales para el desarrollo nacional, sino de que se pretenda imponer puntos de vista interesados, que no necesariamente son los más convenientes para el país amparados en uno de esos “diálogos”.

La democracia de dos pisos que tenemos ahora es perfectible, como toda obra humana, pero no mediante el recurso de sacar de sus escenarios naturales las discusiones y búsqueda de soluciones a los problemas más importantes.

Gente que no ha sido elegida por el pueblo, forma un foro paralelo para discutir los problemas y luego quiere imponer a los Ayuntamientos, al Congreso y al país las soluciones a las que se arriba en esos foros.

Esa es una solución de avestruz que se viene aplicando en los últimos tiempos.

Gran fanfarria, oropel, palabrería, mucha prensa escrita, radial y televisada y conclusiones publicitadas hasta el hartazgo, para condicionar la opinión pública.

Las reuniones, las discusiones de los temas, las sugerencias y propuestas son sólo eso: sugerencias y propuestas.

Pero se pretende imponer al Congreso Nacional modificaciones fundamentales porque lo decidió un acuerdo de aposento entre los partidos o se trata de sugerencias de un foro extra constitucional.

Así no. Ya está bueno.

Que se discuta a fondo la búsqueda de solución a los problemas en los escenarios establecidos por la Constitución: los Ayuntamientos y el Congreso Nacional.

Lo demás es cháchara con intenciones de manejar el país sin haber sido elegidos por el pueblo.