Soluciones al problema de los hospitales

FRANCISCO M. BENCOSME
En nuestro anterior artículo señalábamos algunos de los que en nuestra opinión son los factores causales del deterioro que ha padecido nuestro sistema de salud en los últimos tiempos y atribuimos estos atrasos a las concepciones equivocadas en las que se ha basado nuestras autoridades sanitarias en el diseño de una adecuada política de salud, que como en nuestro caso, no solo no brinda los servicios básicos de educación y prevención de las enfermedades, sino que tampoco planifica de manera eficiente los servicios de atención médica, en los niveles primarios y mucho menos en los de más complejidad que deben ser brindados en los 53 grandes hospitales que tiene nuestro sistema sanitario.

Una buena política de salud debe estar fundamentada en el equilibrio entre lo que es una adecuada planificación de las actividades y programas de medicina preventiva, educación para la salud, saneamiento ambiental e investigación médica, que son aspectos fundamentales en el desarrollo del sector, así como también en una correcta planificación de la medicina asistencial en las vertientes de servicios de atenciones médicas primarias y básicas, brindadas en pequeños establecimientos de salud (clínicas rurales y consultorios médicos barriales) y los de más complejidad, que son brindados en establecimientos hospitalarios ubicados en las grandes ciudades.

Sostenemos el criterio de que una de las causas fundamentales del deterioro de nuestro sistema sanitario es un mal diseño de nuestra política de salud, que está basada en conceptos que no se ajustan a la realidad que vivimos en la actualidad y que independientemente de los ajustes financieros que se realicen para incrementar el financiamiento del sector, no lograremos salir del atraso en que nos encontramos si no nos abocamos a la discusión franca y abierta con los diferentes sectores que inciden en el sector y producto de esto diseñamos una política de salud realista y planificada pensando en las prioridades que deben ser enfrentadas para el saneamiento del sistema de salud y acudiendo a la participación activa de la comunidad en el diseño de las soluciones a los problemas del área.

La SESPAS es en la actualidad un elefante blanco con múltiples funciones y con una burocracia incapaz de dar respuesta a los problemas del sector; Bastaría señalar su incapacidad en aspectos tan fundamentales par la salud de un pueblo como el inexistente uso de medicamentos adulterados, que fue recientemente causa de muertes y escándalos en el ámbito nacional, el abandono de la niñez y los ancianos que son o prostituidos y abusados, o abandonados a su suerte, disponiendo la SESPAS de autoridad, recursos y personal para hacer frente a esa realidad y hasta en el control de enfermedades como la Tuberculosis y el SIDA hemos retrocedido.

El componente de asistencia médica directa a los pacientes del campo y las ciudades no puede funcionar de una manera más calamitosa: En los centros de asistencia primaria escasea de todo y los grandes hospitales de la capital y el interior, a pesar de las millonarias inversiones que ha realizado el estado en ellos, no han mejorado su imagen ante la opinión pública y continúan siendo almacenes de enfermos.

Ante esta incontrovertible realidad es que nos planteamos que una correcta política de salud para el próximo año debe comprender dos aspectos fundamentales: Una reingeniería de las funciones de la SESPAS para que se dedique fundamentalmente a las vitales funciones de prevención, educación para la salud, saneamiento ambiental, programas de SIDA, tuberculosis, mortalidad materna, control de drogas y medicamentos, control de agua y alimentación, etc. y a la prestación de servicios primarios y básicos de asistencia médica.

Reservado el aspecto de atención directa hospitalaria a los pacientes, en los niveles, secundarios y terciarios, que son los de más complejidad, a una forma innovadora de congestión entre las universidades que tengan facultades de medicina y el Estado, en la forma que detallaremos a continuación.

Uno de los problemas fundamentales de organización de nuestro sistema hospitalario, es la carencia de métodos que permitan la sistematización de los esquemas de diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, así como la protocolización de las indicaciones de estudios que complementan el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, así como la protocolización de las indicaciones de estudios que complementan el diagnóstico adecuado de las enfermedades que afectan a los pacientes que acuden a los mismos. También lo es el uso inadecuado de los equipos y la falta de un correcto mantenimiento de los mismos y una deficiente administración de los recursos económicos que reciben y una anárquica política de gerencia del personal.

Como podemos ver con un panorama como el descrito es muy poco probable que nuestros centros de salud puedan salir de su secular atraso; otra fuera la realidad si estos centros de salud fuera gestionados en forma conjunta con el estado y las universidades, pues estas aplicarían en su organización esquemas que han aplicado con éxito en sus respectivos recintos, que le ha permitido mantener una imagen positiva ante la opinión pública. De hecho ya cada una de ellas tiene experiencia en la organización de centros de salud en el sector privado, con relativos éxitos.

Para tal fin es necesario que el poder ejecutivo designe un equipo de personas que específicamente trabaje en la ejecución del proyecto de organización de un Sistema Nacional de Hospitales Universitarios, coordinando acciones con los centros académicos y programando la ejecución gradual del mismo que consiste en la integración gradual de los hospitales a los centros académicos.

Estamos casi seguros que aspectos tan conflictivos como el salario del personal médico y paramédico de los hospitales públicos, actualmente motivo de enfrentamiento entre el Colegio Médico y el gobierno sería uno de las soluciones que aportaría este innovador sistema de atención y organización hospitalaria, por lo demás vigente en las más grandes e importantes ciudades del mundo.