¿Son corruptos los peledeístas?

Nadie es tan malo que no tenga algo bueno, y viceversa. Este axioma es aplicable a las distintas instituciones de la sociedad, por lo que resulta injusto juzgar o “medir con la misma vara” a todos los miembros de una entidad.
Extrapolando al plano político, no todos los integrantes de un gobierno o partido son malos o corruptos porque la cabeza, o parte de ella, lo sea. Basta con recordar que hasta en la dictadura de Trujillo hubo funcionarios serios y honrados.
Partiendo de esa premisa, y por mis relaciones con miembros y dirigentes del PLD, coincido con Félix Jiménez –Felucho- en que los corruptos en ese partido representan un grupito frente a su enorme conglomerado.
Desgraciadamente, por unos pocos pagan todos, y de ahí la percepción de que los peledeístas son todos corruptos, criterio injusto y tan alejado de la realidad como sería considerar serios e incorruptibles a todos los dirigentes opositores.
La crisis que se manifiesta en el partido de gobierno no surge por la denuncia de Felucho, sino que su denuncia se origina en la existencia de esa crisis azuzada por el escándalo de los sobornos de la Odebrecht y otros actos de corrupción oficial.
Éste dirigente se ha caracterizado por ser frontal en sus planteamientos, condición que no todos pueden exhibir quizás por disciplina partidaria o por temor a afectar intereses propios o de sus padrinos políticos.
Sin embargo, la situación que vive el PLD es tan delicada que tendrá que sacudirse de quienes han usado el poder para enriquecerse o sucumbirá como opción política arrastrando al país a un estado de intranquilidad social que pudiera llegar a la ingobernabilidad.