¿Son los perredeístas los más serios?

JOSÉ BÁEZ GUERRERO
j.baez@codetel.net.do
Atribuir a otro las intenciones, asunciones, visiones o desvaríos, que la propia mente alberga o crea, es lo que los psicólogos llaman proyección. Me parece que es más bien un mecanismo de defensa a nivel inconsciente, común en ciertas patologías, pero no una enfermedad en sí misma, pues hasta personas con cierta sanidad mental “proyectan”.

He pensado en esto al ver cómo los más rabiosos propagandistas  del PRD se han empeñado en machacar ciertos epítetos para tratar de  descalificar personalmente al Presidente Fernández. Le llaman mentiroso,  incumplidor, corrupto y corruptor, faraónico, y muchos otros calificativos que luce más ser insultos que razonamientos o argumentos.

Esta carga emotiva tan elevada en la propaganda del PRD quizás tiene su origen en dos cosas: la primera es que argumentando fría y serenamente, al cabo de alrededor de un año de estar en campaña incesante, la popularidad del candidato Miguel Vargas Maldonado parece difícil de mejorar o aumentar. Al no poder seducir al electorado con razones serias, propuestas creíbles o alguna defensa plausible del desastre que fue el anterior gobierno, recurren entonces a la emotividad y la chabacanería,  como hacer anuncios de televisión en que disfrazan al Presidente de cotorra, usan un actor para sugerir un conciliábulo mafioso (hasta plagiando la música de El Padrino), y travesuras parecidas.

La segunda, es que tantos intentos de descalificación de la  persona del Presidente Fernández, no hacen más que revelar el enorme desconcierto y la exasperada envidia que ocasiona su éxito personal, como político que aglutina en torno a su idea de nación a dominicanos tan diversos como los herederos del boschismo y también a los conservadores que fueron balagueristas y reformistas. Que un muchacho de origen humilde, de Villa Juana, que se levantó gracias a su propio esfuerzo, brillantezprofesional e inmensa suerte de estar en el momento y lugar preciso para que Bosch y Balaguer lo ungieran como líder, trae de vuelta y media a muchísimos políticos que quisieran haber sido ellos, y no Leonel, los afortunados.

Pero la proyección más bárbara es atribuir a todos quienes prefieren al Presidente Fernández por encima de los demás candidatos, el estar vendidos o responder sólo por algún interés impuro.

¿Tendrá el PRD un monopolio de la seriedad y honorabilidad política dominicanas?

Apenas plantearlo da tanta penosa risa como sus emotivos pero desatinados anuncios de televisión. ¡Cuántas delusiones!