Steve Jobs

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Entre los escritores modernos de biografías hemos de mencionar uno que responde al nombre de Walter Isaacson, quien es presidente ejecutivo del Instituto Aspen, una organización educativa no gubernamental con base en Washington, la capital de los Estados Unidos. Isaacson nació el 20 de mayo de 1952 en Nueva Orleans, Luisiana.

Ha sido gerente de la cadena noticiosa CNN y editor principal de la revista Times. Entre sus libros más sobresalientes se cuentan las biografías de Benjamín Franklin, Albert Einstein y Henry Kissinger. Tuvo nada más y nada menos que ser este intelectual, el escogido por Steve Jobs, genio neo shakesperiano de las teatrales e inigualables presentaciones de los productos Apple, para que contara al mundo la historia de su vida.

Nos informa Isaacson que Jobs le había contactado a principio de verano en año 2004 para encargarle escribir su biografía. El gerente ejecutivo de Apple no le dijo en ese momento que en octubre de 2003 había sido diagnosticado de cáncer pancreático de tipo neuroendocrino.

Debido a lo limitado en tamaño y localización del tumor se le propuso una cirugía curativa a la que el paciente rehusó. Prefirió terapia naturista oriental, lo que a la larga resultaría ser una decisión fatal. No fue sino hasta el 2009 que Walter tomó la cosa en serio y se decidió a escribir. Entrevistó a más de un centenar de personas entre ellas a miembros de la familia, amigos, adversarios, competidores y colegas. El biografiado se enteró a una corta edad de que era hijo adoptivo. Sus padres biológicos tenían 23 años cada uno cuando Joanne notó su estado de embarazo. Steve nació fuera de matrimonio el 24 de febrero 1955. Fue donado a una familia residente en Wisconsin. Jobs siempre profesó un intenso amor a quienes le criaron, reconoció la entereza de su madre al rehusar practicarse un aborto. Nunca perdonó la conducta del padre biológico.

Ustedes los conocerán por sus frutos; eso nos lo dice el evangelista Mateo en el capítulo 7 versículo 16 en el Nuevo Testamento. Steve Jobs nos legó las computadoras personales Macintosh, la Mac Air, el Ipod, el iPhone y el iPad. Se empeño en crear un exclusivo software para correr sus aparatos a los que logró imprimirle un sello de calidad, belleza y elegancia. Fue un perfeccionista que no conoció las media tintas, ni los colores grises, ¡las cosas tenían que estar bien definidas, o blanco o negro! Entendía que los seres creativos aprecian y sacan ventaja de los trabajos realizados por sus predecesores. Decía que las cosas buenas tienen que ser simples, integradas y bellas para que una mayoría pueda sacarles provecho.

Trabajador incansable, exigente consigo mismo y con los demás, firme y sin dobleces, enfocado y obsesivo luchador, soñador, innovador pero aterrizado, auténtico, humilde y rebelde, eso y no otra cosa fue el dramaturgo de las presentaciones, Steve Jobs.

El mundo necesita de seres con la calidad y la entereza de Steve Jobs, a quien no le titubearon los labios ni la lengua para decir de comienzo en una entrevista de 45 minutos con el presidente Obama en otoño de 2010: “Usted se encamina a una presidencia de un solo término”. Para que eso no ocurriera le sugirió crear nuevos empleos y cambiar el obsoleto sistema educativo.