Sugerente sensación que provoca
momentos llenos de encanto

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Reportajes/EFE.A los pies de la cama, sobre su sillón favorito o el sofá familiar, una cálida manta, siempre a punto, le dará cobijo durante la suave vigilia que deja el sueño o le ofrecerá reposo tras un día intenso.

Es un complemento ideal de dormitorios de adultos y algo falla si falta en los infantiles, donde una cálida manta acoge un templado despertar para los más pequeños, cuando recién levantados de la cuna los tomamos en brazos.

Una manta no es un mero adorno a los pies de la cama, se transforma en un estupendo calefactor para los mayores, durante la noche, cuando las extremidades inferiores necesitan calor, entonces es cuando deja de ser un elemento decorativo para demostrar su verdadera utilidad.

Busque, además de belleza, que este complemento no sea muy pesado, de forma que su presencia no perturbe su descanso. Las lanas ligeras son ideales para este tipo de situaciones. Las fibras en raso, en principio frías, aunque llamativas para la decoración, son ligeras y mantienen el calor.

Mantas en  la sala
  En la sala es difícil no encontrar un apoyo para una manta.

La siesta, esa deliciosa costumbre, que si hay tiempo disfrutamos después de comer, se aprovecha mejor si nos cubrimos ligeramente, si con solo estirar el brazo cuando el sueño nos derrota, podemos taparnos con una suave y delicada lana que nos temple el cuerpo. Es difícil encontrar una mecedora sin el apoyo de una manta que la acompañe, una chaise longe o el sillón más moderno sin este complemento infalible en todas las casas.

Pieles brillantes
La firma Paniker ha ideado diferentes posibilidades en tonos y colores que favorecerán que cualquiera de sus propuestas se adapte a su hogar.

“La colección Sundari tiene nombre de diosa india y con ella he querido simular mantas y alfombras como si fueran pieles”, dice Pablo Paniker, que afirma que los colores brillantes tampoco pasarán desapercibidos.

Los tonos en verde intenso, como el del bosque en primavera, añaden intensidad y frescor a la habitación; los plata, gris y negro de la colección Vedana reflejan la sofisticación de un ambiente que no se rinde a disfrutar de viejas costumbres.

Los beige y crudos son irresistibles al tacto, al contacto con la piel, con las manos, con el rostro. Ideales para un lugar con muebles oscuros, que reflejen que les ha curtido el paso del tiempo.

El resplandor del fuego se refleja en ellos tanto como la caricia de un niño, presto a que le cubramos durante una noche de insomnio.

No deje de aprovechar grandes ocasiones en las noches menos cálidas del verano, mientras charla al aire libre.

Una cena en el jardín o en el porche conduce a una velada en la que el calor de una manta auxiliar le permite alargar la conversación hasta las largas horas de la  madrugada.

En los brazos de Morfeo

1.  La siesta, esa deliciosa costumbre, que si hay tiempo disfrutamos después de comer, se aprovecha mejor si nos cubrimos ligeramente.

2. Los beige y crudos son irresistibles al tacto.

 3. Los tonos en verde intenso, como el del bosque en primavera, añaden intensidad y frescor a la habitación.

4. Es un complemento ideal de dormitorios de adultos y algo falla si falta en los infantiles, donde una cálida manta acoge un templado despertar para los más pequeños, cuando recién levantados de la cuna los tomamos en brazos.