Sugiere potenciar uso de remesas

El  hecho de que miles de dominicanos hayan buscado mejor suerte en el extranjero expresa la incapacidad de la dinámica económica, social e  institucional del país para proporcionarle una vida digna a la población,  aunque debe reconocerse que las remesas que éstos envían son un soporte para la estabilidad macroeconómica de la República Dominicana, consideró Niky Fabiancic, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Al  ofrecer las declaraciones en la inauguración de un seminario regional sobre “Inmigración, remesas y desarrollo en América Latina y el Caribe”, que se realiza desde ayer en la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), manifestó que el PNUD reconoce el enorme potencial que tienen las remesas en la lucha contra la  pobreza y en el incremento de la calidad de vida de la población.

Afirmó que en la última década las remesas han representado para la República Dominicana alrededor de un 8.8% del Producto Interno Bruto (PIB), y que en el 2005 se recibieron US$2,410 millones por concepto de las mismas.

Esas cifras, agregó Fabiancic, representan más del 50% de  las exportaciones totales de zonas francas y de productos tradicionales.

Expresó que para muchos las remesas son uno de los pilares fundamentales de la economía dominicana, junto con la actividad turística y de zonas francas.

 “El PNUD reconoce la importancia de las diásporas,  las cuales deben ser debidamente atendidas, no sólo  por su contribución económica, sino porque significan una gran fuente de oportunidades”, expresó el funcionario. Dijo que la entidad que representa promueve que los países incorporen a las diásporas en los mecanismos para alcanzar los Objetivos del Milenio.

“Ante una corriente de emigración creciente, nuestra misión es la de apoyar a los estados latinoamericanos en revertir estas tendencias, creando condiciones de desarrollo sostenible en los  países, y apoyando a las autoridades, diásporas y sociedades receptoras para que se maximicen los aportes destinados a los  más necesitados”.

En ese contexto planteó que el patrón general del uso de las remesas es la satisfacción de necesidades básicas, en la adquisición de bienes de consumo duradero, en menor medida en la mejora y compra de viviendas, y una pequeña proporción se destina al ahorro.

“Es válido preguntarse entonces si no habría fórmulas de estimular un mayor gasto en la creación de riqueza, o potenciar el  uso de las remesas”, expresó Fabiancic en la actividad que contó con la presencia del presidente Leonel Fernández, representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),  de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y expertos sobre remesas y migración de Brasil, Colombia, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, México, Perú, y Honduras, entre otros.