Superdelegados podrían decidir

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WASHINGTON.  AFP.   Bombardeados con llamadas telefónicas y la reaparición de viejos amigos que se habían perdido de vista, los “superdelegados” que podrían decidir la nominación del candidato presidencial demócrata, descubren súbitamente que gozan de gran popularidad.

 “Nos bombardean de correos electrónicos enviados por todo el mundo”, dijo días atrás en el New York Times Donna Brazile, dirigente del Partido Demócrata, a quien incluso llamó su sobrina diciendo: “¡Tía Donna, eres superdelegada!” y haciendo una solicitud a la cual no supo qué responder.

 En el bando de Clinton, las maniobras de acercamiento se hacen con estilo familiar: el ex presidente Bill y su hija Chelsea están al parecer colgados al teléfono para convencer a los dirigentes del partido a votar por Hillary.

 En el bando de Obama, la ofensiva de seducción es coordinada por el ex jefe de la mayoría de Senado Tom Daschle y por el ex candidato presidencial John Kerry, que compitió en las elecciones de 2004.

 Para todos se trata de dar con el argumento clave que lleve hacia su bando a tal o cual delegado honorario a la convención del partido, a fines de agosto en Denver (Colorado, oeste).

 “Cómo hacer el amor a un superdelegado”, resume crudamente Marty Kaplan, profesor de comunicación en la Universidad de California del Sur.