Aporte
La carga social del pelo en la obra de Jorge Severino
El Severino con conciencia social y conocimiento de causa de los estigmas sociales que han acompañado por más de cinco siglos a la sociedad dominicana.
Obra ganadora de la Bienal, de Jorge Severino
No debiste hacerlo
Pero si es mi cabello, ¿no te gusta?
(El último tango en París)
Es la academia, el espacio donde la cotidianidad cobra valor conceptual y la narrativa del quehacer y el pensar se somete a pruebas científicas, cuyas mediciones y análisis son los que establecen los parámetros de lo político, social y cultural que influyen en el pensamiento, el discurso y el accionar de un pueblo.
Ha sido el aula donde la idea sobre la identidad social y personal se ha consolidado, permitiendo comprender muchas cosas y en el caso que nos ocupa, que los europeos en la época colonial además de una historia oficial acomodada y otras muchas no contadas, dejaron una huella en el cuerpo, en la memoria y en la auto percepción de sí mismo del ser caribeño y particularmente en el dominicano.
Es, desde esta perspectiva, que el pelo pasa de ser un complemento fisonómico personal a representar un sistema de opresión basado en un prejuicio que provoca la autonegación, y, en consecuencia la alteración, para, supuestamente, acceder a la aprobación colectiva.
La identidad y el pelo en las artes visuales
Escogimos el pelo como tema de investigación de nuestra tesis de maestría bajo el título “El uso del pelo en las artes visuales dominicanas en relación a nuestra identidad”, para la cual tomamos como objeto de estudio a los artistas Jorge Pineda, Iris Pérez y Patricia Castillo “Patutus”, en quienes habíamos identificado el uso intencional del pelo en sus obras destacando sus punto de abordaje: crítico, social y cultural.
Hacemos este preámbulo para caer en los artistas más comprometidos con la identidad visual y el pelo: Belkis Ramírez, a quien ya le había comentado, pero murió antes de iniciar el proceso, Elsa Núñez con sus misteriosas mujeres con rizos de olas del mar caribe, Raquel Paeienwosky también tiene una huella en este sentido y el objetivo de este texto, Jorge Severino (Puerto Plata, 1935, Santo Domingo 2020), quien devolvió a los reinados de África a las mujeres negras más bellas e imponentes del planeta: las dominicanas.
Sin embargo, en las obras que había visto de Severino en oficinas, hoteles, museos y hasta en los libros, se figuraba a la mujer negra -que otro hubiera usado como estereotipo de esclava o criada-, en espacios donde definitivamente proyectan su poder.
Mujeres vestidas de blanco con porte de reinas, con las mejores telas, monumentales diseños, adornadas ellas y su pelo con gran delicadeza, con diademas, joyas o esas maravillosas flores, que el mundo conoce como cayenas o flor de hibisco y que los dominicanos llamamos simplemente flor de sangre de Cristo.
Pero estas poderosas mujeres tenían un defecto en ese aspecto, pues en las obras observadas estas tenían los cabellos -como describió Cristóbal Colón a la reina Isabel “correntíos… a semejanza de las mujeres de Castilla”.
Esta fue la razón por la cual el uso del pelo que parecía hacer en su obra no aplicaba para la investigación que estaba haciendo y eso lo comentamos con nuestra asesora de tesis, presidenta de la Asociación Dominicana de Historiadores del Arte (ADDHA), María Isabel Martínez, y con el gran artista Jorge Pineda (RIP), quien además de haber construido un poderoso perfil a partir de su premiada obra “Afro”, fue un gran apoyo para nuestra investigación.
Pineda nos confesó que, al igual que le pasó en su momento a Severino, nadie había abordado su obra desde el punto de vista del pelo, algo tan evidente y presente en su discurso crítico de la sociedad dominicana.
Descubriendo a Severino
A finales de otoño 2025 disfrutamos la tercera edición de la Feria de Sevilla, una maravillosa actividad con alma y espíritu sevillano y flamenco desde el hotel resort en Casa de Campo y dentro del viaje junto a Marien Aristy, lGitty nos invitó a visitar la galería de arte de Altos de Chavón, donde Indó Mita y Galería Bodden crearon una experiencia de resignificación de la obra de Severino, expuesta a la interpretación de jóvenes modistos, artesanos, artistas visuales y gráficos, quienes convirtieron sus imágenes en objetos y prendas de vestir inspirados, en lo que se nos antoja denominar como su obra políticamente más revolucionaria.
En nuestro encuentro de conversación abierta y entrevista cerrada, Jorge Pineda nos comentó la representatividad de la obra de Severino en relación al tipo de pelo de la mayoría de la mujer dominicana. Afirmó que este “también ha hecho un trabajo en ese sentido, cuya primera obra ganó una bienal. Para mí es la mejor obra de Severino. Esa pieza es fundamental en el arte dominicano, la primera obra con lo que llaman el pelo “malo”.
Obras
Pineda se lamentó de que en ese momento “los curadores y los críticos no supieron verlo y darle la dimensión necesaria. “Es realmente con Severino la primera vez que se pone al negro en ese plano -sea hombre o mujer- en una posición de poder en una imagen. Ya no es la mujer que es modelo, a la que están pintando. Es un acto político. Y los dibuja como si fueran Josefina o Napoleón, como si fueran reyes, o sea con esa misma actitud”,
Fue en esta exposición de Indó Mita 8 donde conocimos al Jorge Severino que necesitábamos ver. Un Severino que no refleja tan solo el poderío de la mujer negra, sino una en la que se reflejan aspectos cruciales, pero no presentes en una identidad fragmentada.
Esa identidad donde se siente el dolor y la sangre que ha costado ese espacio de poder. Una en la que también se refleja la opresión y la lucha. Una que también es un espejo que permite el sentido de pertenencia y a la vez la realidad de nuestra muy diversa étnica. Todo eso, inesperadamente, apareció en la obra de Severino.
Obras
Severino al descubierto
Cuando entramos a la Galería de Altos de Chavón, nos quedamos sorprendidas. Pues descubrimos el Severino con conciencia social y conocimiento de causa de los estigmas sociales que han acompañado por más de cinco siglos a la sociedad dominicana.
Estas obras fueron presentadas bajo el título “Temporada 8 de Indómita”. Inspirada en Jorge Severino” permiten conocer más profundamente al artista desde un punto más consciente y comprometido con su identidad y este compromiso se extiende a causas como la opresión social y la represión personal.
Lo primero que visualizamos fue un rostro con un pajón de un Johnny Ventura muy joven, con expresión de que está cantando, titulado “Reclamo”- Esta obra no tiene fecha e imaginamos al artista cantando: “Vengo con un pique, vengo del Batey, de ver tanta gente sin na’ que comei”.
Obras
Luego, caminamos a la derecha donde encontramos una importante muestra de su trabajo con altísimo nivel y honda sensibilidad; donde aborda el tema del pelo como una problemática no resuelta aún. En esta exposición sus obras nos ofrecen una perspectiva de identidad que supera el tema de la piel, pues desde hace mucho tiempo, como explica Murray en su libro Pelo Bueno / pelo malo, los dominicanos un que no ha sido abordada por la crítica.
Las lágrimas se deslizaban sin permiso hacia la tierra, quizás pidiendo perdón por haber pensado que el artista se había saltado deliberadamente el tema del pelo naturalmente crespo, duro o simplemente rizado. Todo lo contrario, encontramos mucho más de lo esperado. En este conjunto está presente el simple pajón natural, el pelo trenzado oculto bajo un casco que saca sangre. El pelo corto y rizado bajo un velo de novia o de retadora. Está el pelo lacio en la cabeza y rizado en la vulva. O sea, Severino encontró muchas formas de traer al lienzo esa vieja y presente problemática del pelo forzado a ser “lacio/bueno” y la dualidad que le valió premio en la Bienal XVI de Artes de Artes Visuales (1979).
A continuación algunas de las obras que resumen la mirada de Jorge Severino en cuanto a la representación política del pelo en la mujer dominicana: Una mirada crítica, incisiva y a su vez, conmovedora:
1: Una de las piezas más dramáticas de la muestra es “Máscara y mariposa”. Sin fecha. 22” X 13”. Mixta sobre Canvas. En esta presenta a una mujer negra con un casco antiguo (de la edad media) tapando su cabeza. Con el rostro constreñido y a cada lado, unas trenzas finas y uniformes se asoman, al igual que unas líneas rojas de sangre. En sus ojos tristes y nublados, hay un reducto de lágrimas no brotadas y de opresión evidente. En el pecho se extiende una mariposa azul que ansía volar. Parece ser la representación de la identidad apresada, escondiendo el pelo que sobresale entre las líneas de sangre, lo que nos llevan directamente al origen del colonialismo, simbolizado con el casco de metal que recuerda a su vez la Inquisición, la colonización y la esclavitud.
2: Está obra titulada “Negrita en Silla Roja”. (1983) 24" X 18". Mixta sobre tela. Es un retrato de una muchacha joven y mulata, vestida de blanco.
Toda la escena fue tratada en blanco y negro, mientras el artista destaca intencionalmente la silla donde está sentada la joven, con un revelador rojo chino. Esta muchacha en la silla roja -del fuego- con su afro, frondoso y natural, parece estar representando esa lucha identitaria donde suelen ocultarse intencionalmente los rasgos étnicos prevalecientes en nuestra sociedad.
3.- Cada pieza despierta un entusiasmo especial, sobre todo, la obra titulada “Dama descubierta”, de 1995. 42” X 36”. Mixta sobre tela, pues es uno de los pocos desnudos de Severino en el que expone un punto de vista más atrevido sobre el tema piloso: una mujer con todo lo que Dios le dio al aire. Tiene un pelo brillante y suave, donde se nota el procesado, hermosamente tratado en contraposición con la textura de su vello púbico compuesto por un abundante y frondoso pelo crespo.
Esta exposición puede ser interpretada como un discurso completo sobre la representación social y personal del pelo en la mujer negra, mulata y de múltiples mezclas étnicas, que, aunque describe una realidad desde la experiencia dominicana, no se circunscribe a lo local porque es una problemática caribeña y afroamericana con características universales.
La muestra curada por Julio Bodden está compuesta además por muchas otras obras que van ampliando su visión de la mujer negra caribeña y sobre todo la dicotomía social del pelo -malo/ bueno/alterado- donde se enfatizan otros aspectos mediante el uso de títulos reveladores: “Un día de lluvia”, “Cadena y Dama”, “Mujer posando”, “Dama con Cadena”, “Novia de Ogum”, “Dama junto a Klimt”, “ Soñando la otra tarde”, piezas que en su conjunto hablan ya de una postura más concreta, que no dejó en el aire su primer esbozo, como apuntó Jorge Pineda.
Para nosotros, esta exposición es una celebración y a la vez una fiesta que le da un sentido más profundamente humano y comprometido con la mujer afrocaribeña y que nos permite dar inicio a esta conversación tan necesaria sobre el uso del pelo en nuestras artes visuales…
Harris, M. (2006). Colored pictures: Race and visual representation.a