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Literatura

El descontento y la promesa: 22 claves

Por eso hay que desglosar a don Pedro, quien junto con su hermana Camila son nuestros eruditos fundamentales, y sintetizar su pensamiento en claves que le permitan a las masas conocer su praxis.

Pedro Henríquez Ureña

Pedro Henríquez Ureña

Chiqui Vicioso
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Nunca hemos necesitado tanto las palabras de Pedro Henríquez Urena, en sus Seis Ensayos en Busca de Nuestra expresión, como ahora. De los seis, El Descontento y la Promesa aporta las claves contemporáneas para responder las preguntas que motivan nuestra angustia, hoy que la voz de l@s escritor@s del mundo, parece irrelevante.

Por eso hay que desglosar a don Pedro, quien junto con su hermana Camila son nuestros eruditos fundamentales, y sintetizar su pensamiento en claves que le permitan a las masas conocer su praxis.

He aquí 22 claves para entender sus postulados que, gracias a la infatigable labor de Miguel de Mena, Miguelin, (Editorial Cielo Naranja), se difunde hoy. A el agradecemos haber recibido en nuestra casa a la hija de don Pedro y escuchar su invaluable testimonio sobre nuestro pensador más reconocido universalmente.

1. “En cada generación se renuevan, desde hace siglos, el descontento y la promesa… Existen todavía los europeizantes, o los hispanizantes, enfermos de locura gramatical, hipnotizados por toda cosa de España que haya sido trasplantada a estos suelos. Pero Atrevámonos a dudar de todos. …El afán nacionalista, el multiforme delirio en que coinciden hombres y mujeres hasta de bandos enemigos, ¿es la única salud?... El alma romana halló expresión, pero bajo preceptos extraños (griegos), bajo la imitación erigida en método de aprendizaje.

2. Se peleaba sí, en favor del idioma propio, pero contra el latín moribundo, atrincherado en la universidad y la iglesia, sin sangre de vida real ¿Y el Renacimiento? El esfuerzo renaciente se consagra no en la búsqueda de la expresión característica, nacional ni regional, sino del arquetipo, la norma universal. Así, Inglaterra y España, poseyeron sistemas propios de arte dramático, el de Shakespeare, el de Lope… pero la expresión del espíritu nacional solo podía alcanzarse a través de fórmulas internacionales.

3. Sobrevino al fin la rebelión que asaltó y echó a tierra el imperio clásico… planteando que el problema de la expresión genuina de cada pueblo está en la esencia de la revolución romántica, junto con la negación de los fundamentos de toda doctrina retórica, de toda fe en las “reglas del arte:.

5. Y, de generación en generación, cada pueblo afila sus teorías nacionalistas, justamente en la medida en que la ciencia y la máquina multiplican las uniformidades del mundo. Cada concesión práctica va unida una rebelión ideal.

6. En música y artes plásticas es clara la participación de dos caminos: el europeo o el autóctono, o en todo caso el camino criollo indeciso todavía y trabajoso. En literatura el problema es complejo, es doble: el poeta, el escritor, se expresan en el idioma recibido de España.

7. ¿Crear idiomas propios, hijos y sucesores del castellano? Existió décadas atrás -grave temor de algunos y esperanza de otros- la idea de que íbamos a embarcarnos en la aleatoria tentativa de crear idiomas criollos… pero no hemos renunciado a escribir en español y nuestro problema de la expresión original y propia comienza ahí.

8. Cada idioma es una cristalización de modos de pensar y de sentir, y cuanto en él se escribe se basa en el color de su cristal. Nuestra expresión necesitara doble vigor para imponer su tonalidad.

9. La literatura descriptiva (ojo novelistas) habría de ser, la voz del Nuevo Mundo. Hemos abusado en su aplicación. La tarea de describir que nació del entusiasmo, degeneró en hábito mecánico. A la naturaleza sumamos el primitivo habitante. En literatura nuestra interpretación del indígena ha sido irregular y caprichosa. Poco hemos agregado a aquella fuerte visión de los conquistadores, como Hernán Cortés… y misioneros como fray Bartolomé de las Casas.

12. Existe otro americanismo que evita al indígena, y evita el criollismo pintoresco, y evita el puente intermedio de la era colonial. …Ricardo Palma lo plantea en un precepto único: hay que ceñirse al Nuevo Mundo en los temas, así en la poesía como en la novela (no en la forma, siempre extranjerizante), así en la crítica como en la historia.

13. Volvamos ahora la mirada hacia los europeizantes, hacia los que descontentos de todo americanismo con aspiraciones de sabor autóctono, descontentos hasta de nuestra naturaleza, nos prometen la salud espiritual si mantenemos recio y firme e lazo que nos ata a la cultura europea. Creen que nuestra función no es crear, comenzando desde los principios, yendo a la raíz de las cosas, sino continuar, proseguir, desarrollar sin romper tradiciones y enlaces.

14. En literatura, recordemos que Europa estará presente, cuando menos, en el arrastre histórico del idioma. Aceptemos francamente como inevitable, la situación compleja: al expresarnos habrá en nosotros junto a la porción sola, hija de nuestra vida, a veces con herencia indígena, otra porción substancial, aunque solo fuere el marco que recibimos de España. Voy más lejos: no solo escribimos el idioma de Castilla, sino que pertenecemos a la Romania, la familia románica que constituye todavía una comunidad.

15. Concedido todo eso, que en buen derecho ha de reclamar el europeizante, tranquilicemos al criollo fiel, recordándole que la existencia de un centro orientador, que afecta solo las formas (OJO) de la cultura, mientras que el carácter original de los pueblos viene de su fondo espiritual, de su energía nativa.

16. El compartido idioma nos nos obliga a perdernos en la masa de un coro cuya dirección no esta en nuestras manos: solo nos obliga a acendrar nuestra nota expresiva, a buscar el acento inconfundible.

17. Llegamos al término de nuestro viaje por … el fatigoso laberinto de nuestras aspiraciones literarias, en busca de nuestra expresión original y genuina. Mi hilo conductor ha sido el pensar que no hay secreto de la expresión sino uno: trabajarla hondamente, esforzarse en hacerle pura, bajando hasta la raíz de las cosas que queremos decir, afinar, definir.

18. Cada gran obra de arte crea medios propios y peculiares de expresión; aprovecha las experiencias anteriores, pero las rehace, porque no es una suma sino una síntesis.

19. Nuestros enemigos, al buscar la expresión de nuestro mundo, son la falta de esfuerzo y la ausencia de disciplina, hijos de la pereza y la incultura, o la vida en perpetuo disturbio y mudanza, llena de preocupaciones ajenas a la pureza de la obra.

20. Nuestros escritores fueron las más de las veces, en parte son todavía, hombres obligados a la acción, la faena política y hasta la guerra, y no faltan entre ellos los conductores e iluminadores de pueblos.

21.-Con la profesión literaria debiera venir el reposo que permite los grandes empeños. Y hace falta la colaboración viva y clara del público, el cual ha oscilado demasiado tiempo ente la falta de atención y la excesiva indulgencia. Para que haya grandes poetas, decía Walt Whitman, ha de haber grandes auditorios.

22. El arte ha obedecido hasta ahora a dos eies humanos: la expresión de los anhelos profundos del ansia de eternidad; y el juego, el solaz imaginativo en que descansa el espíritu. El arte y la literatura de nuestros días apenas recuerdan ya su antigua función trascendental y solo nos va quedando el juego…Y el arte reducido a diversión, por mucho que sea diversión inteligente, acaba en hastío. Si las artes y las letras no se apagan, tenemos derecho a considerar seguro el porvenir”.

Y, parafraseo: “Para entonces habrá pasado a estas orillas del Atlántico el eje espiritual” …del mundo que esta luchando por nacer.

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Chiqui Vicioso

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