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En el contexto de la conmemoración por el 60 aniversario de la gesta patriótica de 1965, esta serie sobre la historia del 1J4 no puede abstraerse de hacer su aporte para la comprensión del fenómeno histórico más trascendente en el país durante el siglo XX. Asumiendo la perspectiva de Emilio Durkheim, nuestra intuición sociológica nos conduce a privilegiar el factor demográfico como elemento explicativo, tanto del golpe como de la intervención militar norteamericana. En su libro titulado La guerrilla del decoro, Rafael Chaljub Mejía señala que para 1963, “crecía Manolo en la actividad política, convirtiéndose gradualmente en el dirigente de más prestigio en nuestro país, ante el descrédito y la bancarrota de la UCN y el desgaste en que el ejercicio del Gobierno estaba sumiendo al PRD. Crecía, en consecuencia, el 1J4, que se convertía en la más poderosa organización política dominicana”.

Siendo esa la situación, el 13 de julio de 1963 se produce un conato de golpe de Estado en San Isidro, donde el presidente Bosch, “estando en la comandancia de la aviación, había una reunión de oficiales de alta graduación. Tan pronto llegué y nos saludamos, uno de los oficiales, hablando en nombre de todos ellos, dijo las siguientes palabras: presidente, queremos hablar con usted, porque estamos muy preocupados con las actividades de cierto sector político, queremos decirle que puede usted contar con nosotros, en cualquier medida que usted tome contra ellos”. Se refería al sector político de izquierda y, particularmente, al 14 de Junio.

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En ese contexto político, se fue abriendo paso la polarización política de la sociedad dominicana, denunciada el 01 de agosto de 1963 por el Comité Central del Partido Socialista Popular, en un comunicado que dice: “En los últimos días se ha desatado en nuestra patria una violenta campaña contra las fuerzas de izquierda. Diversos sectores oligárquicos y líderes de la ultraderecha, demandan histéricamente que se lance el país por el abismo de las deportaciones, persecuciones y atropellos”. La Iglesia Católica se posicionó en consonancia con los planes conspirativos.

El 4 de agosto de 1963, tuvo lugar, frente al Altar de la Patria, la denominada “Manifestación de Reafirmación Cristiana”, en la que, según el periódico El Caribe, dirigido por Germán Emilio Ornes, “una multitud estimada entre doce y quince mil personas juró defender la Patria de ‘las garras del comunismo’, en una manifestación caracterizada por sus gritos contra la ideología comunista”. Esa cifra es muy inferior a la del mitin del 1j4, el 14 junio de 1963. Toda la derecha se volcó en la agitación, el doctor Balaguer, por ejemplo, envió una alocución grabada, en la que dijo que, “la República Dominicana está abocada a ser estrangulada por el comunismo o ser consumida por el caos, como Venezuela”.

Cinco días después, en La Vega, tuvo lugar otra concentración de Reafirmación Cristiana, en la que se expresó que, “el comunismo es una fuerza que avanza por doquier en nuestro país y terminará estrangulando las esencias vitales, las tradiciones democráticas y cristianas de la República”. En el ambiente de la grave crisis política que sacudía al país, Juan Bosch, presagiando lo que se venía y en un gesto que debe ser siempre bien ponderado, una semana antes del golpe solicitó una reunión de urgencia con la máxima dirigencia del 1j4, la cual se celebró en la casa del catorcista Hugo Toyos, ubicada en la avenida Independencia del Distrito Nacional, en la que dirigiéndose al doctor Emilio Cordero Michel, el presidente le dijo, mirándolo fijamente a los ojos: “El golpe de Estado es contra ustedes”.

Para Tony Raful, “aquellas palabras dejaron la impresión clara y definida de que el zarpazo golpista estaba llamado, entre otras cosas fundamentales, a “liquidar” el 14 de Junio, por lo que representaba como partido, como frente de masas y como liderazgo político”. Conforme a esto, en un documento desclasificado emitido por la Embajada de los Estados Unidos y dirigido al Departamento de Estado, fechado el 22 de septiembre de 1963, se establece que el primer objetivo después del derrocamiento, sería (literalmente, en orden de prioridad): “la adhesión de la República Dominicana al mundo libre y la prevención de que el Castro-comunismo tome el poder”.

Una vez derribado el gobierno democrático, el 25 de septiembre de 1963, el comunicado firmado por la Junta Militar concluyó diciendo que las razones del golpe radicaban en “las negativas del presidente Bosch, cuando en reiteradas veces las Fuerzas Armadas le solicitaron por la seguridad de la República y el bienestar del pueblo dominicano, el rompimiento radical con el comunismo y toda tendencia originada por esa ideología perversa y malsana”. Bajo ese argumento, el primer decreto del alto mando fue declarar “Fuera de ley, tanto a la doctrina comunista, marxista-leninista, castrista o como se le quiera llamar, como a los partidos políticos que velada o abiertamente la profesan y bajo estado de prevención a todos los integrantes de tales partidos y, muy especialmente, a sus dirigentes y cabezas visibles”.

El 28 de septiembre de 1963, el líder cubano Fidel Castro dijo, en La Habana, que el golpe a Bosch se dio porque, “no actuó como Rómulo Betancourt”, refiriéndose a la persecución y hostigamiento que había contra los dirigentes de la izquierda revolucionaria en Venezuela. Castro agregó que “los Estados Unidos apoyaron totalmente la elección de Bosch el pasado diciembre, porque pensaron que seguiría los pasos del presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela”. Pero, “solo hay un Rómulo”, dijo Castro y ese “no estaba en República Dominicana”. Retomando una publicación de la revista LIFE, que analizó la caída de Bosch en un cable de la Agencia AP, fechado en Nueva York, el 14 de octubre de 1963, se señala que el presidente fue derrocado porque, “perdió la confianza de los ricos, la Iglesia y los militares y con el clamor de que entregaba el país a los comunistas, fue desbancado”.

En ese tenor se manifestó un senador estadounidense en 1965, tal como lo refleja un documento desclasificado, durante las discusiones que se desarrollaron por la ocupación militar en República Dominicana: “El juicio prácticamente unánime de los empresarios, hombres profesionales, comerciantes, mineros y otros fue que el comunismo estaba a punto de tomar el poder en República Dominicana… Comoquiera, la verdadera razón para el golpe fue el temor de que el comunismo tomara el poder”. A partir de los criterios expuestos por los actores más importantes de la época, véase: Presidente de la República, principales jefes militares, CIA, líderes y analistas nacionales e internacionales, la causa del golpe de 1963 obedeció al peligro que representaba el 1j4, por su carácter revolucionario y el temor que generaba al ser la principal fuerza política del país. En la próxima entrega abordaremos la guerrilla del 1J4 desde una perspectiva distinta.

Sobre el autor

Amaurys Pérez Vargas

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