Elsa Núñez, arte y vocación
Elsa Núñez, arte y vocación
Su nombre suena y resuena como el eco de una persona que marca autonomía, diferencia e integridad Basta con verla por primera vez para entender que sus ojos brillan con transparencia y luz de inteligencia. Basta con verla una primera vez para sentir y respirar su personalidad. Vi su obra por primera vez en el entonces llamado Centro de Cultura Hispánica, y, a partir de ese momento, entendí que su obra era única dentro de la plástica dominicana.
Su fuerza expresionista con la insistencia del trazo negro llamaban la atención y evocaron en mí artistas franceses como Dubuffet, quien decía que no podía liberarse de la profundidad de la noche profunda que le transmitía el color negro.
Entonces, veía en su obra la dramatización de la vida humana, acentuada en la figura de la mujer, portadora de tristeza callada, de maltratos emocionales y Elsa Ñúñez lleva en sus telas el dolor y la melancolía de las mujeres abandonadas y desvalidas.
Como francesa recién llegada al país, me fascinó ver en una artista dominicana la fuerza de la conciencia mutada en obra de arte, con un expresionismo de vanguardia y una seguridad en el compromiso que se confirmaba en el trazo negro. Ese trazo sublime que evidencia la fuerza del dibujo y la seguridad del discurso visual.
El homenaje que se le rinde en el marco de la 31 Bienal Nacional de Artes Visuales es más que merecido por ella, por el conjunto de su obra y por su integridad ciudadana, pero ante todo es el homenaje al profesionalismo y compromiso ético de una mujer que nunca renunció a sus principios ni a las bases de su ética.
Hacer esta valoración es fundamental frente a una sociedad artística que en muchos casos se vende y se ha vendido a los mercaderes del Templo. Pero ella pertenece a esa valiente generación que supo posicionarse y luchar por los valores de la libertad y de la soberanía.
El homenaje a Elsa Núñez es reconocer el trabajo creativo que nunca se ha detenido, porque ella es una artista que piensa con los desafíos del tiempo; es una artista aplaudible en todos los retos de la modernidad y de la posmodernidad.
Maestra de varias generaciones, ella está totalmente integrada a las nuevas tendencias del arte porque muchos y muchas fueron estudiantes que recibieron sus enseñanzas y que se mantienen cerca de ella con un espíritu de respeto imborrable.
Maestra académica. Hemos tenido el privilegio de compartir con ella y el maestro Sterling y Montilla una maravillosa aventura creativa de grabados en el taller dirigido por Leonardo Durán. Se trataba en el marco de las celebraciones de la Francofonía de llevar al dibujo y a la gráfica la obra poética de un autor francófono, hasta lograr la exhibición que se montó en la sala de exposiciones de la UASD.
Recuerdo su entrega, su capacidad de sentirse en igualdad dentro del grupo y aportar sus ideas con sencillez y convicción.
Su inteligencia y sensibilidad no tiene edad, es una artista despierta al mundo visual en todos sus aspectos, contemplando, observando siempre lo que se destaca de los seres humanos y del medioambiente. Tiene la virtud de interiorizar una fe, un misticismo que le permiten alcanzar metáforas visuales con un tratamiento de estilos diversificado que en muchos casos me evocan ambientes surrealistas.
Mas su alegoría poética del color y de la forma conducen su obra en plena madurez a ofrecernos un abstraccionismo lírico donde la luz y el color imperan por el amor a la vida y a la tierra.
Hoy día el ocre, el marrón, el crema conjugan con el azul imágenes que van del cielo a la tierra y de la tierra al cielo en un diálogo interior que nos llena de espiritualidad.
Puedes leer: Para la genealogía de Villa González: propietarios en Palmar en el siglo XVIII
La Dirección del Museo de Arte Moderno y el comité organizador de las Bienales Nacionales acertaron seleccionando a Elsa Núñez en su homenaje dentro de la 31 Bienal.
El público tiene la oportunidad de presenciar la individual de la maestra Elsa Núñez en un despliegue de abstraccionismo simbólico y lírico que confirma una vez más la capacidad de lenguajes y la virtuosidad de esta artista.
En esta Bienal, su exhibición se destaca como la mejor y mayor obra que confirma la extraordinaria oportunidad de acudir al Mam.
Es de interés público y académico que, dentro de las perspectivas de encuentros y conversatorios, se organicen encuentros intergeneracionales, pues tenemos una Bienal cuyo recorrido nos lleva a la grandeza de toda un historia visual hasta llegar a la abstracción.
Agradecemos profundamente a las autoridades del Museo, del Ministerio de Cultura y del Comité de la Bienal el haber entendido que los principios de esta permiten alcanzar la obra de un o una homenajeada con la limpieza espacial y espiritual merecidas.
¡Bravo y bravo, en nombre del arte y de la democracia!