En el Museo de Arte Moderno Colección Báez Guerrero ¡Un siglo de Arte Moderno en la República Dominicana!

En el Museo de Arte Moderno Colección Báez Guerrero ¡Un siglo de Arte Moderno en la República Dominicana!
El arte tiene unos orígenes tan dilatados -¡entre la luz y el tiempo!- como la propia historia de la “humanidad”. Por razones extra-artísticas, tales como sus exigencias económicas y su intrínseca relación (en tanto signo de poder y de prestigio) con las elites políticas, sociales y religiosas, tanto desde su proceso creativo como a través de sus distintas redes de socialización, la mayoría de los ciudadanos sigue confrontando restricciones estructurales en su búsqueda de un pleno disfrute del producto estético.
Tal realidad nos sitúa frente a un terrible contrasentido humanístico: hasta ahora, como advierte el genial escritor argentino Ernesto Sábato, “la gran verdad solo proviene del arte”. Y la “pura verdad” es que hoy día el acceso a los derechos culturales y a la educación artística por parte de los grandes segmentos de la sociedad sigue siendo el máximo reto de las naciones democráticas, así como la más bella utopía social de la modernidad.
A través de la Historia se registra la participación de diversas instancias particulares en acciones de interés general. Como ejemplo preciso de estas acciones se reafirma la práctica del mecenazgo que, en sus diversas facetas, encarna la apuesta individual y/o corporativa a favor del desarrollo y auspicio de proyectos educativos, científicos, artísticos y culturales en beneficio de la sociedad.
Desde el Renacimiento, el coleccionismo de arte, primero como pasión, como acto lúdico individual y luego como labor de mecenazgo cultural, se constituye en uno de los fenómenos socioculturales más trascendentes de la modernidad. Precisamente, a sus impulsos debemos el auge de las grandes obras artísticas y arquitectónicas del pasado y el presente, la creación de los principales museos, la expansión de las industrias culturales y las vertiginosas transformaciones que desde hace más de cinco décadas registra el mercado del arte a nivel global.
Incluso, muchas de las obras que ocasionalmente vemos en los museos públicos y privados de las principales ciudades de Europa, Estados Unidos y América Latina, no les pertenecen a esos museos, sino que son préstamos, procedentes de distintas colecciones particulares y corporativas. Ahora bien, desde mi particular punto de vista, en el ámbito del arte y la cultura, la práctica del mecenazgo solo podría expresarse con signos de autenticidad sobre la base de un compromiso efectivo con la protección, conservación y difusión de la creación artística y el patrimonio cultural.
Se reconoce la complejidad del coleccionismo como fenómeno sociocultural. Entre sus múltiples posibilidades de lectura se advierte siempre su estrecha relación con la historicidad; la situación económica y las políticas culturales del contexto específico en que se produce. Y hay que atender sobre las motivaciones principales del coleccionista para coleccionar: ¿instinto de posesión?, ¿valor económico?, ¿valor artístico?, ¿emotividad o simple idealismo?… Como sea, en primera instancia, una mirada reflexiva sobre coleccionismo de arte en la República Dominicana nos permitirá vislumbrar los rasgos identitarios de nuestra colectividad y hasta podríamos advertir los aciertos y patinazos de nuestras políticas, estrategias y acciones culturales.
Precisamente, como soporte didáctico de la muestra titulada “Colección Fernando Báez Guerrero/Un siglo de Arte Moderno en la República Dominicana”, el Museo de Arte Moderno estará desarrollando un interesante programa de actividades educativas y reflexivas enfocadas en el estudio de la presencia y los aportes del mecenazgo cultural en nuestro país. Entre otros reconocidos investigadores del arte y la cultura visual, en dicho programa participará el mismo equipo multidisciplinar que ha tenido a cargo la producción y organización de la exposición, encabezado por los coleccionistas Fernando Báez Guerrero y Nancy de Báez; María Elena Ditrén, historiadora del arte y directora ejecutiva del Museo de Arte Moderno; Danilo de los Santos, consagrado artista e historiador del arte dominicano, así como el reconocido crítico de arte Abil Peralta Agüero.
Uno de los principales objetivos de esta jornada educativa es promover la valoración del papel que han jugado y juegan los coleccionistas en el proceso de mutación de la realidad artística y cultural nacional. Incluyendo visitas guiadas, conferencias y coloquios, entre los temas del programa figuran: Cómo y para qué coleccionar arte, Cómo abrir y expandir el mercado a los artistas nacionales, Las actuales políticas de adquisición en las instituciones públicas y Las nuevas expectativas que se presentan con el recién aprobado proyecto de la “Ley de Mecenazgo Cultural” en la Cámara de Diputados.
Definitivamente, como una ocasión especial para el diálogo sobre estos asuntos se proyecta la magna exposición titulada “Colección Fernando Báez Guerrero/Un siglo de Arte Moderno en la República Dominicana”, inaugurada la noche del pasado miércoles 25 de junio en los espacios de la segunda planta del Museo de Arte Moderno. Y aquí se impone un paréntesis para expresar mi pleno acuerdo con la directora del MAM, María Elena Ditrén, quien considera la organización de esta muestra “como un hito en la historia reciente del coleccionismo dominicano, pues el Sr. Fernando Báez, al abrir las puertas de su colección permite que se complete el ciclo que comprende el proceso creativo, al propiciar el conocimiento, aprecio y disfrute de la obra por parte del público al tiempo que la colección se redimensiona y adquiere mayores y nuevos valores que completan y amplían su significado”…
Por su parte, Fernando Báez Guerrero nos avanza: “Esta exposición es un tributo al alma sensible de cada uno de los artistas porque definitivamente a ellos debo mi pasión por el coleccionismo, estimulado igualmente por mi familia, sobre todo por mi esposa Nancy. En ellos he encontrado el soporte emocional para vivir experiencias como esta y poder compartirla con los amantes del arte del país, seguro de que otros coleccionistas dominicanos en el futuro también harán lo mismo como una forma de contribuir a elevar la autoestima y la identidad cultural del pueblo dominicano en un momento que tanto lo necesita”…
En efecto, a partir de una apretada síntesis del contexto histórico-creativo que cubre la propuesta curatorial, el cuerpo de obras de la “Colección Fernando Báez Guerrero/Un siglo de Arte Moderno en la República Dominicana” se despliega museográficamente en cuatro secciones simultáneas y se caracteriza principalmente por su elasticidad y eclecticismo, no solo por estar integrado por más de 300 obras de 91 artistas, entre pinturas en diversas técnicas sobre tela y materiales diversos: dibujos, tallas en madera, grabados y obras en medios mixtos sobre papel, sino también por la coexistencia en el mismo de una extraordinaria diversidad de lenguajes, estilos, tendencias, visiones estéticas y resoluciones expresivas. Pero esta muestra posee una multiplicidad de aspectos que requieren su observación detenida… (Continuará).