España: viento de los regresos

JUANA DE ARCO
“Extraña que fui cuando vecina de lejanas luces atesoraba palabras muy puras para crear nuevos silencios”. Alejandra Pizarnik
No deberían sorprender ya las presencias que acompañan, pero siempre sorprende que estén ahí, donde no lo pensabas y que, en ese momento, el universo te haga un guiño.
Y te vuelvas a reencontrar con Juana de Arco en su ciudad natal y a enojarte contra quienes la vendieron a los ingleses, después de aclamarla delirantes cuando guiada por la espada de Dios, derrotó una y otra vez a los enemigos del rey de Francia.
¿Con la espada de Dios?
Peñiscola:
Sigo sin entender a este Dios, que fue el mismo durante todo el Medioevo y a quien reencuentro, en la imponente presencia del Castillo de Peñíscola. ¿Qué Dios es este que motivó a tres Papas a guerrearse, e inspiró la formación de la Orden del Temple, la Orden de Templarios que esculpía con la negación del cuerpo y transformaba en indomables guerreros y la palabra de un un Dios que me era y es, ajeno.
¿Qué fuerzas espirituales movían al mundo? ¿Y qué hago yo aquí acariciando los libros de la biblioteca de un Papa que templó la templanza y el acero?
Hay tanto que no se ha dicho y tanto que no entendemos los del otro lado, los que provenimos de la esclavitud, las hogueras, el latigo, pero también de estas palabras con que narro, de esta lengua.
EL PARAÍSO PERDIDO:
Pregunta Milton, en el Paraíso Perdido (Libro IX): “¿Qué aprendí a temer? Bajo ignorancia tal del Bien y del Mal, de Dios y muerte, ley o punición?
Y responde la poeta de Tenerife, Cecilia Domínguez Luis, en su reescritura del Génesis:
“Pude haber nacido de la boca de un pájaro y quedarme en el vuelo pero nací del deseo de un Dios Lascivo Angel o monstruo de la alborada del mundo fue en mi la diferencia y busque y entendí el lenguaje del viento”.
El lenguaje de un viento manifiesto a lo largo de mi vida, pero que aún no entiendo o quizás haya entendido en demasía.
Parafraseo a Cecilia: “Muchas hay anterior a mi para reflejarme “cuando escucho las primeras voces que dicen las cosas, como si fueran recién nacidas…”.
La “ajenidad” se hace presente y descubro con Cecilia que “no fue inocente quien te formó del barro a su imagen, porque cualquier Dios no es Dios si no tiene quien lo adore”… Por afirmaciones como esta te quemaron en la hoguera, alerta mi madre. Siempre presente en las maravillosas sombras.
Y doy otro salto en el tiempo, esta vez a Guadadalara, que no está en México sino en España, entre sierras que son una bella réplica de Jarabacoa, solo que más árida, porque en España la lluvia escasea y solo los olivos perduran hasta mil y dos mil años, enarbolando su verde determinación de no dejarse vencer por el polvo y el viento.
Calatrava:
Estoy en Almocid, en la casa de un reencarnado comendador de la Orden de Calatrava, que orgulloso muestra su colección de disecadas cabezas de bisontes, leones, zebras e hipopótamos adornando el cementerio que orgulloso nos explica. Palacete lleno de mapas antiguos, cuadros de sus ancestros, antiquisímas alfombras, cerámicas y muebles.
Debajo del palacete los calabozos y, en el ático, los altares del África. Sopla de improviso un viento tenaz que confirma todas mis impresiones. Los comendadores sabían que existía otra magia más allá de las cruces de sus lanzas y sus banderolas. Por eso había un enorme león disecado en la entrada y una profusión de leones en todos los escudos heráldicos.
Desde la ventana de la habitación del comendador, frente al Ayuntamiento, hay una tarima para el Festival de Poesía que se realiza todos los años en memoria del poeta León Felipe, a quien diviso sentado en el parquecito, tan inmóvil como la piedra de que esta hecho.
Y, !otra vez sopla el viento!
Es que estamos frente a la casa del poeta, en la calle Cervantes, y justo al lado de la ventana donde el poeta se sentaba a escribir mientras la infancia recorría su calle y una niña, la que lo saludaba a diario, pasó en su ataúd blanco cuando menos lo esperaba.
!Suenan las campanas de la Catedral Medieval, cuyo portón ostenta la Cruz de Calatrava! Suenan las coces de los caballos. Es Don Quijote quien regresa angustiado y ahora soy yo la que se angustia y le solicita, como León Felipe, que me lleve en su montura:
“Y… cuanta veces te grito
hazme un sitio en tu montura
y llévame en tu lugar
que yo también voy cargada
de amargura
y no puedo batallar”.
Es porque no has leído mis palabras para Julia, dice en un susurro José Agustín Goytisolo:
Leer: En el Centro Cultural Perelló. Almas latentes lll “histórica & trascendental!
“Siempre acuérdate
de lo que un día yo escribir
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes junto al camino nunca digas No puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tu verás
como a pesar de tus pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Perdóname no se decirte
nada más pero tu comprende que aún estoy en el camino”…
Aunque Goytosolo se haya ido, en 1999 y yo escriba estas líneas en 2025, él en Barcelona y yo en Almocid, camino a la más ventosa de las islas: Lanzarote, en un Viaje desde el Agua que se cierra. Barco poema que salió del África en un viaje desde el agua, navegó por las olas circundantes de dos islas: Santo Domingo y Manhattan y ahora me conduce a la sabiduría de quien habita un patio de tierras volcánicas, y a un sillón donde José Saramago se sentaba frente a una roca que hoy, extrañamente, florece en su centro sin tierra y sin agua.
“No has venido a morir ni a despedirte”, dice. “Sencillamente regresas a los designios del origen, cuyo impulso y empujón fueron encargos del viento”. “Voluntad, no esperanza” concluye, mientras se despide con un “muito obrigado”.
Y, en un abrir y cerrar de ojos, estoy en la procesión de la Virgen del Carmen, en Los Realejos (hay dos: Los Realejos Altos y los bajos, y amores que repiten los conflictos entre los Romeos y Jualietas, como el de Marcos y Paula); entre marineros de Santa Cruz que la cargan y le gritan: !Guapa, guapa!, mientras una lluvia de pétalos de rosas cae de los balcones.
El viento todo lo balancea, inclusive mi estar sin estar estando, donde España es puente hacia mágicas y múltiples realidades.