Capsula genealógica
Hateros, rentistas y esclavistas: los Mercedes de El Seibo (1 de 2)
La Mercedes es “una antigua y extendida familia que en la región oriental fue actora en todos los acontecimientos políticos que se sucedieron desde La Reconquista”.

Monumento batalla Palo Hincado, El Seibo.
Conforme Rufino Martínez, la Mercedes es “una antigua y extendida familia que en la región oriental fue actora en todos los acontecimientos políticos que se sucedieron desde La Reconquista”. En efecto, sus más antiguos ascendientes se remontan al siglo XVII, de manera que su solera se remonta a más de cuatrocientos años.
Uno de los troncos más antiguos identificados es Andrés de las Mercedes, alférez real en 1731, capitán para 1740, difunto para 1757, y esposo de Isabel Lucas, ya fallecida para 1783.
Fue hijo de Nicolasina de las Mercedes y medio hermano de Carlos Díaz (Díaz Solano en algunos documentos) y María Candelaria, hijos naturales de su madre habidos como él antes de su matrimonio con Manuel Núñez Díaz Carneiro, con quien tuvo cuatro hijos, de los cuales sobrevivieron Dionisio y Luciano Díaz (alternativamente, Díaz Carneiro).
Nicolasina fue propietaria de vacas, caballos y puercos y terrenos en Quiabón Abajo y condueña del hato de La Lima. Testó en Bayaguana en 1733. El proceso de inventario, partición y adjudicación de sus bienes se llevó a cabo en 1742, cuando sus hijos Luciano y Benito eran, el primero, alférez y alcalde ordinario de Bayaguana, y el segundo sargento en El Seibo.
Propietario de esclavos y dueño del hato de La Candelaria ya en 1750, Andrés de las Mercedes procreó, al menos, tres hijos, nacidos en el siglo XVII: Luis Félix, Francisca y Tomás.
Luis Félix de las Mercedes, teniente, casó por primera vez con Luisa Díaz, con quien procreó cuatro hijos: Pedro, Rosenda, José y Benita. Por segunda ocasión, contrajo matrimonio con Tomasina Ynsinas, quien le dio tres hijos: Andrés, Martín y Narcisa, menores para 1783. Tuvo además cuatro hijos naturales: María del Rosario, casada con Francisco Dámaso; Francisco de Padua y José Lucía Veras y Manuel de Jesús Leonardo. Testó en El Seibo en 1783. Fue propietario de pesos de terreno en Guanagueybana -que compró en 1697-, La Candelaria, Quiabón, Quiabón Abajo, Maguá, La Campiña y el hato del Copey.

Monumento batalla Palo Hincado, El Seibo.
De los hijos del primer matrimonio de Luis Félix de las Mercedes, Pedro alcanzó el grado de capitán en El Seibo. Ya para 1815 era esposo de Baltasara Guerrero y tenía esclavos a su servicio. De su lado, José, también dueño de esclavos, ya había fallecido en 1810, mientras que Rosenda era esposa del regidor Julián Benítez cuando testó su padre. También propietaria de esclavos, en 1804 era viuda de Julián (o Julio) de Herrera, con quien había procreado varios hijos -uno de ellos Silverio Herrera -, y para 1807 estaba casada con Calistro (sic) Polanco. En 1804 era condueña del hato de Umá.
De los hijos de su segundo matrimonio, Martín, hacendado, poseedor de esclavos, fue teniente (1808), regidor obrero mayor del ayuntamiento de El Seibo (1813) y criador en La Candelaria (1824). Casó en El Seibo (1807) con Dominga Ruiz, hija de Juan del Rosario Ruiz y Tomasina (Tomasa) Zorillas. Secundó a Juan Sánchez Ramírez durante la guerra de la Reconquista.
El otro hijo, Andrés, también dueño de esclavos, fue miembro del consejo de notables de El Seibo (1804), regidor contador (1814) y capitán (1815).
De otra parte, Francisca de las Mercedes fue esposa de Juan José Isidoro, a quien en 1760 donó terrenos que heredó en Morquecho y Guaragueybana, legando otros en Pintado, Candelaria y Matencio a su hijo Baltasar Padilla, quien también heredó sus esclavos.
De otro lado, Tomás de las Mercedes fue como su padre alférez (1777) y capitán (1790). Ya había fallecido para 1795. Poseyó esclavos y tierras en La Candelaria. Casó con María Sorrillas, hija de Manuel Sorrillas -hijo de Manuel Sorrillas, gobernador de armas de El Seibo para 1743-, y Rafaela Herrera. Procrearon nueve hijos: Francisca, Vicente, Diego, Petronila, Manuela, Tomás, Eulalia, Rosa y Olaya.
De sus hijos, Francisca fue propietaria de terrenos en La Candelaria; Petronila, propietaria de reses y terrenos en Matencio y La Candelaria, era esposa para 1795 de Juan Rosendo Hernández, de quien ya había enviudado para 1822; Manuela era esposa para 1821 de Andrés Mercedes, acaso su primo hermano; Rosa había fallecido para 1805 y dejó un hijo, Joaquín, todavía párvulo para entonces; Francisca casó con Manuel Costansa (sic) y era su viuda para 1823; Vicente fue capitán y vio acción en la batalla de Palo Hincado (1808), donde murió, y Diego fue igualmente capitán. Tomás, dueño de esclavos, alcanzó también el grado de capitán; testó en 1812 y fue esposo de María de Herrera, hija de George (sic) de Herrera, alcalde ordinario de El Seibo (1795), y Felipa Zorrillas, esposo en segundas nupcias de María Nicolasa Benítez. María de Herrera ya era viuda en 1813 y para 1823 era esposa de Manuel López. Tomás y María fueron padres de Luisa, Lucía, Leonardo y Manuel Mercedes Herrera, este último habitante en Loma Tabaco (1835). Olaya era esposa para 1804 de Nicolás Cuba y de quien había enviudado para 1823, fallecida ya en 1830 y madre de Plácido y Alejandrina Laureano.
En un documento titulado “Sujetos propuestos por Sánchez para que sean premiados”, del 30 de junio de 1810, referido a personas señaladas por Juan Sánchez Ramírez para ser reconocidas por su relación con el triunfo obtenido en la batalla de Palo Hincado, se cita a María Zorilla, “mujer anciana y madre de Vicente Mercedes”, incluida, sorprendentemente, por ser instigadora de la muerte de su hijo Diego por parte de su otro hijo Vicente: “llegó a entender que trataban de asesinar a Ramírez, y que otro hijo suyo era el destinado a esta empresa, y, llena de entusiasmo, dijo al referido hijo Vicente: “Si tu hermano ha salido a matar o a prender a Sánchez, mata tú a Diego (este era el nombre de su hermano), pues Sánchez defiende a nuestro Soberano por quien todos debemos morir”. Salió a ejecutar este mandato el Vicente y desengañado de que era falso el relato, siguió a Ramírez en toda la expedición, portándose con valor y muriendo en el combate de Palo Hincado”.
Instituto Dominicano de
Genealogía. www.idg.org.do