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Por más tiempo que se trabaja en arte, siempre se descubre algo desconocido. Así, sucedió cuando el galerista y consultor en artes visuales, Juan Julio Bodden, nos invitó a participar en un panel de homenaje a Jorge Severino, junto a las historiadoras del arte, Paula Gómez y Lilian Carrasco.

El hermoso sitio, que consideramos “sitial”, era Indómita, una institución original ya que alía la moda con el arte, incitando a los jóvenes diseñadores para que sus modelos se inspiren de artistas plásticos reconocidos.

Ahora el pintor elegido era Jorge Severino. Una elección óptima. Los retratos imaginarios de Jorge suelen engalanarse de trajes blancos, eternamente actuales, de una elegancia realzada por su famoso “blanco sobre blanco”, relieves ligeros que sugerían bordados o pliegues, recorriendo el atuendo y animando la luminosa e impecable blancura.

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Ahora bien, Indómita es un centro de moda y una galería de arte, simbiosis muy apropiada, ya que la moda es un arte para llevar en el cuerpo. Entonces, cuadros de Jorge Severino, inconfundibles, constelaban paredes y espacios.

En fin, una exposición individual e informal, entonces sentimos cuanta falta nos hacía Jorge, con su pintura inconfundible, con su personalidad incomparable… Y surgía de inmediato, en nuestra memoria emocionada, su esposa Mary Loly de Severino, inseparable compañera y colaboradora, que contribuyó a llevarle a la cumbre.

Podemos asegurar que fueron horas deleitables en un ámbito tan distinto, el cual lejos de distraer a los presentes, les inspiró, concentrados en su atención por el tema y al finalizar las ponencias, interviniendo elocuentemente, como sucede pocas veces. Se habían dado cita pintores y amantes del arte como de la belleza.

Hasta no se tuvo la impresión de una demora -siempre habitual -sino de un “prefacio” a lo que se iba a escuchar acerca del maestro puertoplateño, sus investigaciones, su producción.

Tomaron la palabra Paula Gómez, Lilian Carrasco y quien escribe.

Percepción compartida

El ambiente, rodeando un tema o que ese tema estimula, era muy distinto a la demostración fría de conocimientos, que caracteriza la mayoría de comunicaciones compartidas. De las tres exponentes, Paula Gómez y yo, teníamos vínculos de amistad con Jorge Severino, y Lilian Carrasco, desde estudios superiores en La Habana, estaba familiarizada con sus obras, su significación y simbolismo. Ello explica tanto la satisfacción como la profundidad de las evocaciones, distintas pero aunadas y el obvio agrado de los oyentes.

Aunque esa vertiente no figuraba en la temática de las ponencias, Jorge Severino, si desde muy temprana edad demostró sus dotes artísticos, fue primero empresario y experto en tecnología. Pasó de una dedicación parcial al arte, a la entrega a tiempo completo, cuando distinciones y galardones se sucedieron desde la década del 70. Ya se caracterizaba por su precisión en la figura humana, pronto dominada, elegante y refinada, con una dedicación casi exclusiva a la representación de la mujer. ¡Se definió una personalidad, a la vez singular y compleja, “irremediablemente” exitosa, con una demanda excepcional!

De hecho su carrera internacional empezó pronto, en la Primera Bienal de Arte Latinoamericano de Sao Paulo (y la única), en 1978. Nos tocó recordarlo, ya que lo acompañamos en la presentación de la famosa Santa Marta la Dominadora. También presentó un altar, apropiado del vodú, la primera instalación dominicana y en el extranjero. Fue un éxito inmenso de público, por el parentesco con la religión del Candomblé. Continuó el éxito con un galardón en un concurso internacional de grabado en Buenos Aires.

Ponencias brillantes

Ambas “extensiones” creativas casualmente. Dieron apertura a la experta ponencia de Paula Gómez, que situó a Jorge Severino no como un pintor tradicional, sino como un experimentador, de los materiales y del relieve al color, nadie como él manejando el blanco, tampoco los contrastes. Ella demostró, con ejemplos verbales, -no hubo proyecciones, hasta qué punto Jorge Severino fue un artista innovador y comprometido. Recordó que alió aun la instalación con la música y el video, y que se inventó una obra gráfica fotocopiada. El autor de las” Novias de Ogún” resultó justamente magnificado.

La brillantez expositiva continuó con Lilian Carrasco, a la vez ponderada y convincente, con palabras florecientes de entusiasmo. No solamente se refirió a la hegemonía de la mujer negra en la pintura de Jorge Severino, sino que puso la reivindicación racial y étnica en un contexto histórico y social, aparte de un erotismo discreto. Analizó elocuentemente la simbiosis de una estética y técnica admirables con la ideología del pintor y ciertamente una aproximación autobiográfica. La fascinación que ejercen estas “tías” y ‘primas” imaginarias a través de pinturas insuperables, se fortaleció gracias a los análisis de Lilian.

Coda

Según lo señalamos la tarde crepuscular finalizó con preguntas y respuestas, a la vez que permitió anhelar más testimonios y publicaciones. Debemos mencionar que el cineasta Héctor Ulises Montás hizo un documental, muy notable, seguido por Mary-Loly y Jorge Severino. Amerita que se de a conocer.

Sobre el autor

MARIANNE DE TOLENTINO

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