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Manolo en la guerrilla del 1J4: ¿Chantajeado o por convicción?

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Durante décadas, Raúl Pérez Peña se mantuvo advirtiendo públicamente que “sobre el liderato y la personalidad de Manolo se han tejido versiones distorsionadas… y faltarían”. Algunos de esos relatos, interesados en reducir y descalificar el liderazgo del líder catorcista y a la corriente revolucionaria en el seno del 1J4, han pretendido insinuar que Manolo fue presionado por miembros de La infraestructura para implicarse en la empresa guerrillera del 28 de noviembre de 1963. Sobre la iniciativa de subir a las montañas, Bacho dice: “Se ha vertido mucho veneno en este sentido”. En un artículo titulado A 30 años del alzamiento armado; Manolo Tavárez más allá de Las Manaclas (Listín Diario del 28 de noviembre de 1993), Bacho argumentó que “si alguien en las filas del 14 de Junio, después de Manolo, puede ser señalado como influyente en la breve historia de la organización, entre los nombres a citar estarán el de Hipólito Rodríguez Sánchez, Polo, lo mismo que Juan Miguel Román, Sostenes Peña Jáquez, Fidelio Despradel y otros”.

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Enfocado sobre el principal ideólogo y más ardiente defensor del proyecto insurreccional, Bacho señaló “Polo era el dirigente de mayor preparación teórica, con una singular firmeza ideológica, y una capacidad de trabajo que no tenía comparación en las filas del negro-luto y verde-esperanza”. Según su criterio “Polo era un verdadero “hombre fuerte” en el partido del Conde esquina Hostos”. Agregando: “a mucha honra, tuve la oportunidad de tratar muy de cerca a Polo Rodríguez en la militancia catorcista. Por ese conocimiento cercano de Polo y de Manolo, y de la comunicación permanente entre ambos, me tocó con cierta frecuencia exponer ideas o planes a Polo sobre cosas que desde mi nivel veía como oportunas o necesarias en el movimiento o hacia afuera, encontrando siempre de Polo respuestas del tipo: “A mí me parece bien, pero habría que ver qué dice Manolo de eso”.

Para Pérez Peña “con todo y su bien ganado espacio en la dirección del 14 de Junio, Polo Rodríguez tenía en Manolo a su gran jefe político, al cual le tocaba decidir. Un Manolo que, a su vez, siempre estaba presto a escuchar”. Para Bacho “pretextar un supuesto control de Manolo por Polo Rodríguez es una gran mentira. Lo escribí y publiqué en la prensa hace mucho cuando dije que varias veces yo le expuse iniciativas a Polo, quien siempre respondía: “Hay que ver lo que piensa Manolo”. Desde su óptica, «esa especie retorcida significa irrespetar a un mártir que murió cuando otros se “rajaron”. Esto, para no hablar de gente descalificada moralmente».

Frente a las posiciones existentes en torno a si Manolo se habría ido a las montañas chantajeado o por convicción, Bacho respondía que solo había que analizar la trayectoria de Manolo, especialmente “su historial en la clandestinidad y en la cárcel y su coherencia política”. Analizando el único documento histórico sobre el alzamiento guerrillero, pronunciado y rubricado por Manolo Tavárez el 28 de noviembre de 1963, la actuación del comandante guerrillero verdinegro fue calificada por Bacho como “una respuesta de dignidad ante la trama golpista militar programada para cercenar la Constitución y arrebatar al pueblo los más elementales derechos, mediante el triunvirato”.

Dicho texto que apareció contenido en la Revista Ahora al conmemorarse el décimo aniversario de la insurrección constitucionalista de 1963 contiene las palabras de Manolo Tavárez en su famoso discurso del 14 de junio de 1962: «Somos partidarios de la lucha política, pacífica y legal. Pero si los eternos enemigos del pueblo en su innoble tarea de mantener y ampliar sus intereses y privilegios desatan contra el pueblo la violencia política, haremos uso de la violencia justa y necesaria de la mayoría oprimida, porque identificado con la lucha del pueblo el “14 de Junio” sabe bien dónde están las escarpadas montañas de Quisqueya, y a ellas iremos siguiendo el ejemplo de los héroes de junio de 1959, y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad, el derecho, la justicia y el espíritu de la revolución, porque no nos quedaría entonces otra alternativa que la de libertad o muerte.»

Compartiendo la mirada con Jesús de la Rosa, quien en un artículo publicado en este suplemento cultural Areito afirmó que “después de haber dicho lo que dijo, el líder catorcista no necesitaba que nadie la chantajeara para reaccionar como reaccionó frente al golpe de Estado contra el gobierno constitucional del presidente Juan Bosch”, Bacho sostenía que “si alguien influyó en Manolo fue el propio líder, con una línea política predicada desde mucho antes del alzamiento, sintetizada en el antológico discurso del parque independencia”. Apoyado en el documento del 28 de noviembre de 1963, cuyas citas finales cuestionan la pasividad e indiferencia de los actores políticos, al invocar el deber de resistir cuando la justicia y la libertad se ven amenazadas, Bacho nos dice que “leído con detenimiento, las versiones de que “a Manolo lo llevaron a las montañas” carecen de todo fundamento”.

Manolo finalizó la referida proclama con su tradicional grito de combate: ¡Libertad o muerte!, el cual fue una constante a lo largo de su vida, demostrando que aquella expresión no era para él una simple consigna retórica, sino que se trataba de una profunda convicción, inspirada en el ejemplo y legado de héroes nacionales como Cocuyo Mieses, Eugenio Perdomo, Dr. Tejada Florentino, las hermanas Mirabal y tantos que ofrendaron sus vidas por el país. Es fundamental retomar las palabras de Bacho en su argumentación contra la imagen de que Manolo fue víctima de quienes lo rodeaban o incluso de que lo engañaron y se dejó arrastrar: “Los que, desde distintas posiciones o propósitos hablan de que Manolo “se dejó arrastrar” no se ubican en la realidad histórica que se vivía en esos tiempos; y desconocen la personalidad del gran dirigente montecristeño. Mal puede entonces decirse que en la Insurrección de Noviembre Manolo participó porque lo obligaron o lo colocaron en una situación en la que no quedó otra alternativa. Pernicioso comentario, echado a rodar desde aquellos tiempos. La figura de Manolo tiene muchas cosas brillantes y una de ellas es precisamente su personalidad y su característica de “jefe” revolucionario”. La historia y los documentos están ahí. Su proclama del 14 de junio de 1962, es, quizás, la más contundente respuesta a las mentiras sobre la naturaleza y dinámica del proceso guerrillero de 1963.

Sobre el autor

Amaurys Pérez Vargas

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