Guardianes de la verdad Areíto
HOY DIGITAL
Publicado por

Creado:

Actualizado:

POR ALEXIS MÉNDEZ
Luego de la presentación de Cuco Valoy, confirmé la existencia de un son dominicano. Pero no me refiero al disparate histórico que afirma que Teodora y Micaela, dos esclavas libertas que viajaron de nuestra isla hacia Cuba, son las creadoras de este género.

Estoy hablando de un color característico que el dominicano ha creado. Y es que nosotros, como también los puertorriqueños, estamos ligados… como una sola familia. Por eso siempre hablo de la música del Caribe, señalando, básicamente, el maridaje cultural de las antillas mayores.

Días antes, le comentaba a Crispín de algunos elementos que diferenciaban a los grupos de sones nuestros.

-Sentía le comentaba a Crispín-que los grupos dominicanos, sin dejar de tocar son, estaban muy influenciados por la guaracha. Ese sonido se siente en las interpretaciones de “Los Ahijados”, “Bartolito y sus bravos del son”, y otros que mi padre me ha mostrado como el grupo de “Sonia Cabral” y “Elli Rivera y La Perla Sonera”.

De todos los conjuntos, solo siento a Maniel y al Sexteto 66 de Sonny Ovalles inclinados al sonido cubano. La segunda noche de “Fusón”, la trilogía de conciertos que organizó el Centro Cultural de España, pude aclarar mi hipótesis junto a al maestro Crispín Fernández. Encontramos que el sonido del bajo de Los Ahijados sonaba como el de la guaracha, la cual presumo fue una influencia de “Los Compadres”, en los años 50s. Lo mismo la forma de tocar el bongó. En el caso del güiro, este suena como la güira de merengue, de hecho algunos grupos usan esa guira. La parte melódica, ejecutada por las cuerdas, conserva la forma original del son. Esas mismas características ofertadas por el grupo de Cuco, la cual ha exhibido desde los años dorados de Los Ahijados, también está presente en los demás grupos mencionados.

Pero esa no es la única justificación. En diferentes puntos de nuestro país se ha desarrollado la cultura sonera, desde los inicios de esta expresión, a principio del siglo XX. Nuestra cercanía con Cuba, y el hecho de que figuras de la música cubana nos visitaron con frecuencia, y hasta llegaron a vivir aquí, ayudó a este desarrollo, lo mismo que el desarrollo de la industria discográfica y la distribución de velloneras por todo el país. Villa Mella, Villa Consuelo, Villa Francisca y Borojol en Santo Domingo, y la parte céntrica y romántica de la ciudad de Santiago de los Caballeros, son ejemplos de lugares que conservan la tradición…en la forma de vestir y bailar, de bailar con arte como lo hizo Alexander Gutreaux y su pareja en al compás de los temas de Cuco.

Y es una cultura en la que se ha organizado, a través del tiempo, una antología musical, la que César Namnún organizó para dar un concierto sin precedentes la noche anterior, la primera de la saga. Temas como “La triste realidad”, “Yo no creí” de Bienvenido Troncoso, “Son para una mujer desnuda” de Víctor Taveras, “Los Pajaritos” de Juan Luis Guerra, “Candela” de Eloy Tejeda (Manyulo), “Abuelita” de Bartolito, “De Oro” de Fernando Echavarría, “Juliana” de Cuco Valoy fueron algunas piezas que nos reafirmaron esa noche “que sí”, que hay un son dominicano.

Y es un son que encuentra evolución en Fernando Echavarría y La Familia André, quien cerró la tercera y última noche con su fuson, o lo que podemos mencionar como la cara moderna del son dominicano, y la que ha encontrado otros representantes como Chichí Peralta, Jandy Feliz, Los Joseses, y Pachy Carrasco y Son Pana.

Sobre el autor
HOY DIGITAL

HOY DIGITAL

tracking