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Nobleza hispano-cubana en San Francisco de Macorís: los Remírez de Estenoz y Carillo de Albornoz

La rama cubana de los Carrillo de Albornoz desciende de José Carillo de Albornoz y Munive Rangel y Ruíz Guillén (1702, La Habana, 1732) y de Simone Meyreles y Bravo de Acuña Barros y Coronel (1699- La Habana, 1776

José Carrillo de Albornoz (1671-1747)

José Carrillo de Albornoz (1671-1747)

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Por Duleidys Rodríguez Castro

Los Carrillo de Albornoz son un linaje perteneciente a la nobleza española, que, pasando por las islas Canarias, se trasladó al continente americano y llegó a formar parte de la aristocracia en México, Perú, Guatemala y Cuba, desde donde rehabilitó el marquesado de Casa Torres. Se desconocía su estadía y descendencia en la República Dominicana hasta el hallazgo, hace poco tiempo, del diario de una de sus líneas, los Naranjo-Remírez de Estenoz y Carrillo de Albornoz, radicados en San Francisco de Macorís.

El diario, obtenido a través de un coleccionista, inicia en 1819 cuando la familia se encontraba en Cuba, y concluye en 1911 en San Francisco de Macorís. Recoge principalmente nacimientos, matrimonios y defunciones. Fue escrito por tres de los integrantes de la familia: Juan José Naranjo de la Cruz, quien escribió hasta la fecha de su muerte en 1887; Concepción Remírez de Estenoz y Carillo de Albornoz O´Farrill y Goltier, desde 1888 hasta 1903, y Paula Bernabela Naranjo Remírez, desde 1904 hasta 1911.

La rama cubana de los Carrillo de Albornoz desciende de José Carillo de Albornoz y Munive Rangel y Ruíz Guillén (1702, La Habana, 1732) y de Simone Meyreles y Bravo de Acuña Barros y Coronel (1699- La Habana, 1776), de quien a su vez fue nieta la madre de Concepción Remírez de Estenoz, la señora Paula Eugenia Ana Carrillo de Albornoz y Goltier Archer y Butler (La Habana, 1820-La Habana, 1881).

Su padre fue Francisco José Emeterio Remírez de Estenoz y O´Farrill Badarán y Arredondo (n.1822), quien fue hijo a su vez de José María Leonardo Severo Antonio Ramón Miguel Lino Gonzalo Francisco Javier Remírez de Estenoz y Badarín Herrera y Aróstegui (Logroño, Castilla La Vieja, 1794-1870), casado con María Catalina O´Farrill y Arredondo Herrera y Ambulodi (1792-1869), según consigna el genealogista cubano Rafael Nieto Cortadellas. Cabe indicar que este autor no cita a Concepción entre los hijos de la pareja.

Concepción Remírez de Estenoz casó en La Habana en 1873 con Juan José Naranjo (1851- 22 diciembre 1887), hijo de Juan Dionisio Naranjo y Fuentes (1826-1863) y Josefa de la Cruz y Montalvo (n. 31 mayo 1819). Su madre tuvo al menos dos hermanos: Adrián (1812-1876) y Manuel de la Cruz y Montalvo (1821-septiembre 1876), mientras que su padre tuvo al menos una hermana, ¿Irgranda? Naranjo Fuentes (n.1851), quien casó en 1870 con Rafael de León Hernández (f. 18 junio 1880).

Concepción Remírez de Estenoz se trasladó a la República Dominicana entre 1888 y 1902 con sus hijos Juan Manuel (La Habana, 1877- San Francisco de Macorís, 11 julio 1903), Francisco (La Habana, 1879), Paula Bernabela de la Mercedes (La Habana, 11 junio 1881-Santo Domingo, 6 mayo 1979) y Amparo (La Habana, 22 enero 1884-Santo Domingo, 7 septiembre 1952). El matrimonio tuvo también a María de la Concepción (n. 11 abril 1874), María Josefa (n. 2 mayo 1875), María Teresa (n. 10 abril 1876) y Manuel Ignacio Naranjo Remírez (La Habana, 21 septiembre 1881-La Habana, 10 octubre 1885), fallecido párvulo.

De ellos, Amparo Naranjo Remírez casó con Julián Javier (20 octubre 1880-25 enero 1968), hijo de Elías Javier y Victoria de la Cruz, considerado como el fundador del municipio de Tenares en 1910 y cuyo nombre lleva el centro educativo de nivel medio de esa localidad.

Entretanto, Juan Manuel Naranjo Remírez falleció a los 26 años el 11 de agosto de 1903. Ese día su acongojada madre escribió: “El día 11 de agosto de 1903 a las cuatro y media de la mañana murió mi pobre hijo Juan a la edad de 26 años. Modelo de virtudes, buen hijo y buen hermano. Siempre lloraré su pérdida. Fue enterrado en el cementerio de San Francisco de Macorís, República Dominicana”. Ese fue el último día que escribió en el diario familiar.

Ante la muerte de su hijo y como anotó en su diario, Concepción Remírez de Estenoz asumió la crianza de su nieto Juan Manuel Hilario Naranjo Cabreja, procreado por Juan Manuel con Rosaura Cabreja y quien fue declarado por sus tíos Francisco Naranjo y Ramón María Fernández Ariza el 14 de enero de 1904.

Finalmente, Paula Bernabela de las Mercedes Naranjo Remírez casó el 24 de julio de 1904 en San Francisco de Macorís con Ramón María Fernández Ariza (n. 1879), abogado y notario público, quien llegó a ser procurador fiscal. Sus padres, Fidel Fernández y Agustina Ariza, se encontraban fallecidos al momento de la boda. En ese momento, Paula Bernabela se desempeñaba como maestra de instrucción pública. Procrearon a Fior Daliza (San Francisco de Macorís, 22 octubre 1906), Ramón Abetamel (n. julio 1908), Raquel María de la Concepción (n. 21 junio 1913), Ana Agustina Teresa (n. El Seibo, 1913), Hostos Fidel (Santo Domingo, 1917-Puerto Rico, 1990) y Zoraida Fernández Naranjo (f. 15 agosto 1984).

A su vez, Raquel María Fernández Naranjo casó el 30 de julio de 1931 en San Francisco de Macorís con Claudio Enrique Carrón Martín, licenciado en medicina, divorciado de Cristela Carbonell e hijo de Luis Enrique Carrón y Rosa Martín, mientras que Ana Agustina Teresa Fernández Naranjo casó en primeras nupcias a la edad de 16 años con Antonio Martínez Francisco, hijo de Antonio Martínez y Ana Luisa Francisco. En segundas nupcias casó con José Fortunato Canaán Domínguez (n. 1908, Salcedo) abogado, hijo de José Canaán y María Domínguez. Fueron padres de la literata y artista Eurídice Canaán Fernández.

Concepción Remírez falleció en 1905. El diario familiar fue continuado por su hija Paula Bernabela, quien el día de su deceso escribió: “El día diez y ocho de agosto de este año a la una y media del día, murió Concepción Remírez, después de una larga enfermedad, su muerte fue tranquila en sus últimos minutos. Acaeció su defunción en el pueblecito de Matanzas, Santo Domingo”.

El diario terminó en 1911 con la muerte de Francisco Naranjo Remírez, quien al parecer no dejó descendencia. Y así, discretamente, vivió una familia noble en San Francisco de Macorís, de la que un raro e invaluable diario testimonió parte de su historia.

Instituto Dominicano de Genealogía www.idg.org.do

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