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Poética de la conciencia en la lirica de César Augusto Zapata

“Es demasiada luz la de este incendio”. (César Augusto Zapata, Cuarto menguando).

César Augusto Zapata

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El lenguaje en una poética de la conciencia

La poética de la conciencia es una creación artística que se inspira en lo que intuye, concibe o recrea la conciencia mediante el Logos, dotación de la mente insuflada por el Padre de la Creación que otorga a los seres humanos una especial condición para intuir, pensar, crear, hablar y ponderar y, sobre todo, canalizar lo que inventamos o concebimos de la realidad de lo viviente. En tal virtud, una poética de la conciencia puede aplicarse al drama, la narrativa y la poesía en cuya plasmación se aprecian los siguientes criterios:

1. La intuición del sentido, que capta el valor de fenómenos y cosas, concepto clave para el arte de la creación verbal.

2. El lenguaje del yo profundo, con el que intuimos y pensamos lo que siente la sensibilidad y capta la conciencia que las palabras recrean.

3. El valor de nuestras percepciones en cuyo proceso inventamos o formulamos facetas que inspiran una nueva creación.

4. El fluir entrañable de la conciencia, fuero creador del cerebro que intuye, piensa, habla, crea y pondera nuestra percepción de fenómenos y cosas.

Comprender y expresar, desde el fuero de la creación verbal, los procesos de la conciencia, como el poder de la intuición, el lenguaje del yo profundo, la dimensión simbólica y el valor interior de lo viviente, que la creación artística formaliza y expresa, revela la dimensión conceptual, psicológica, moral, estética y espiritual de la realidad que apela nuestra conciencia, como se puede apreciar en el poemario Cuarto menguando, del poeta dominicano César Augusto Zapata.

En efecto, Zapata cultiva la narrativa, la poesía y el ensayo desde los años ’90 del siglo XX. Ha publicado varios libros, se desenvuelve en el ámbito cultural y ha hecho de la palabra la vía de expresión de su creación verbal que asume con consciencia del sentido, consciencia de la palabra y consciencia del talento creador.

“En el patio de mi casa conocí el mundo”, cautivadora frase del poeta para testimoniar su singular punto de contacto con lo viviente, resaltar lo que percibía de la realidad sensorial y canalizar el sentido de las cosas al ponderar su valor mediante la sensorialidad de fenómenos y cosas. Esa percepción, cuando se hace consciente, concita el deseo de testimoniar lo que se siente, y se convierte en la fuente inspiradora de la creación.

La lírica inspiradora de la conciencia trascendente

1. Entender el sentido de lo viviente es la clave de la creación poética.

2. Valorar cosas y fenómenos inspira una poética de la sensibilidad.

3. Expresar la belleza y el sentido fundan la poética de la conciencia.

4. Ponderar la emoción estética atiza la intuición del aliento creador.

5. Inspirar la fruición espiritual alienta una poética trascendente.

La función de la narrativa es contar lo que en la vida sucede, y la función de la poesía es revelar la intuición del sentido que conmueve la conciencia. César Augusto Zapata cultiva con éxito la poesía y la ficción, y tanto en la creación lírica o narrativa, ha canalizado sus intuiciones y vivencias con su tono peculiar, imágenes sensoriales y técnicas formalizadas con voz propia y sentido creador mediante la onda de la belleza y el sentido, los dos polos de la creación artística.

Zapata canta lo que impacta su sensibilidad y atiza su conciencia a la luz de sus intuiciones y vivencias. Y escribe con un sentido de edificación a la luz del arte de la creación verbal, y en tal virtud este valioso poeta conoce la tarea que tiene entre manos: sabe lo que es crear, y deslumbra con frases elocuentes y cautivadoras, como decir “todo se empequeñece menos el corazón”, expresión reveladora de la conciencia de un creador que sabe lo que entraña la sensibilidad, conoce el poder de la intuición y, consciente de su talento creador, empuña la palabra para testimoniar lo que vive y disfruta, lo que experimenta y goza, lo que intuye desde las sensaciones de su sensibilidad y las percepciones de su talento a la luz de lo viviente, como se expresa en el poema “Preludio de irse”, escrito imágenes sugerentes y conceptuosas, reveladoras de un genuino creador, como decir que “la penumbra es mayor que mi estatura”:

Podría llamarlo laberinto, pero es piel,

túnel nimio hacia el deseo de cada poro,

simulacro en mitad de este desierto hondo.

Allí y solo allí te recuerdo.

Podría decir que es una jaula con hendijas,

sin puerta para irme de tu cuerpo.

Podría esperar la luz del alba, pero sueño

y la penumbra es mayor que mi estatura.

La intuición poética del sentido sutil

Tres virtudes literarias reflejan la creación poética de César Augusto Zapata:

1. Hondura conceptual, con el sentido profundo de su valor trascendente.

2. Configuración estética, impregnada del primor de su belleza y sentido.

3. Caracterización espiritual, dimensión de la creación que enaltece el sentido en el arte de la creación verbal para concitar emoción estética y fruición espiritual.

El poemario de César Augusto Zapata, Cuarto menguando, rico en datos sensoriales, numeroso en sugerencias sutiles y fecundo en aliento a la luz de lo viviente, constituye una obra maestra que no solo da cuenta de las manifestaciones sensoriales de las cosas, sino que ausculta lo que mana de los fenómenos sutiles, razón por la cual es rico en irradiaciones estelares, iluminado en interpretaciones inconsútiles y ejemplar por la enjundia de una prosapia fecunda, luminosa y sugerente ya que capta lo que se ve y lo que no se ve, lo que deslumbra a la vista y subyace en lo invisible, como este poema:

Es demasiada luz la de este incendio.

El rocío de signos evapora huellas.

El agua de decir milagros, la ruda se marchita.

Ya marcha la amnesia sobre la carne más pura.

Sobre el sueño hay labios que no supieron la voz

o la forma de otro aliento (6).

El poema “Cuerpo y cicatriz” es deslumbrante. César Augusto Zapata se instala en la cúspide de la sensibilidad para otear, desde su órbita entrañable, lo que la intuición percibe en el fuero inconsútil del misterio. Sorprende la forma como este grandioso poeta de nuestro tiempo, visionario de lo que no se ve en cuya virtud se instala en el interior de fenómenos y cosas para entrar al interior del sentido hasta auscultar lo que los mismos sentidos entrañan; hasta entender lo que la misma inteligencia no percibe y su intuición revela. Auscultador de lo viviente, en “Vendrá desde lo abierto”, dice el poeta, una manera de recordar al inmenso lírico alemán Rainer María Rilke cuando alude al sentido de lo abierto que las cosas entrañan en su interior profundo, razón por la cual ese inmenso poeta recomendaba instalarse en el interior de las cosas para captar su sentido y, de ese modo, cuando capta lo que la herida de lo viviente revela desde la dimensión profunda de las cosas, el poeta dominicano procura con la profundidad del pensador que cuestiona, la sensibilidad del contemplador que observa y la intuición del vidente que atrapa el misterio de lo que se ve y lo que no se ve para entender el sentido oculto y entrañable de lo viviente a la luz de las irradiaciones sutiles, una manera de sentir la herida del ser, la voz de los átomos entrañables de fenómenos y cosas que ocultan, según manifiestan los versos del poema “Cuerpo y cicatriz”.

Hay alegrías que duelen aún más que las penas,

desprendidas como frutas de su lugar más íntimo.

Y la raíz persiste con su respiración

aún, bajo el invierno, bajo el fuego y la gangrena.

Un árbol de caricias crecerá algún día en tu huida,

vendrá desde lo abierto, lo parirá esta herida.

Una marca en la piel enseña sus raíces,

sus ondas verdades adentro van creciendo.

Cicatriz relumbra el cuerpo al descampado,

silencio que habla historias de otros labios.

Si acaricias esta herida encontrarás su alfabeto

En fin, estamos ante uno de los poemas más profundos de un autor dominicano por su alto sentido revelador, luminoso y edificante, trascendente y sutil en su elocuente prosapia creadora desde el punto de vista del arte de la creación verbal, escrito con las técnicas apropiadas pautadas por la poética de la modernidad en un poema que califico como poética de la conciencia y que está llamado a perdurar por la trascendencia de su contenido. la profundidad de su enfoque y la belleza de sus imágenes que, desde luego, enaltece el cultivo de la creación poética en las letras dominicanas.

Pensar la realidad para convertirla en sustancia de la creación poética es lo que ha hecho César Augusto Zapata en su poemario Cuarto menguando, cauce de una poética de la conciencia que exalta las manifestaciones sensoriales de las cosas y recrea la relación del creador con la realidad de lo viviente enfatizando el vínculo entrañable de la sensibilidad humana con la naturaleza física de las cosas, y con la naturaleza metafísica de lo viviente, fuente y veta de una creación lírica y estética, simbólica y cuántica, cósmica y espiritual, interiorista y filosófica que exalta, ilumina y enaltece el arte de la creación verbal.

En la lírica de César Augusto Zapata, cauce de una relevante creación poética, la inteligencia sutil del poeta dominicano concibe un trasfondo filosófico, espiritual y trascendente, ya que se trata de la percepción no solo de una sensibilidad empática, sino de una conciencia profunda que capta un saber secreto y entrañable procedente de lo viviente, con la onda de un saber impregnado de la sabiduría espiritual del Numen cósmico con aliento trascendente, producto del vínculo entrañable de la sensibilidad del poeta con la naturaleza de lo viviente, de la intuición de la conciencia que capta el sentido profundo de lo viviente y, desde luego, el resultado plasmado en una expresión estética y espiritual que estimula la sensibilidad y edifica la conciencia de pensadores, iluminados y contemplativos, que canalizan en la palabra su vínculo con lo divino, y en los pensadores, intérpretes y estetas que tienen una conexión entrañable con la trascendencia cuyo eco sutil ilumina la conciencia de los poetas cuya creación capta y transforma en verdades de vida sus expresiones líricas, estéticas, simbólicas y arquetípicas mediante la belleza que enseña y la verdad que deleita a la luz de lo viviente, como efectivamente acontece en la creación poética de este poemario de César Augusto Zapata, un grandioso creador dominicano, ejemplar autor de una lírica profunda, edificante y luminosa.

[El original de este ensayo consta de 3,899 palabras y ha sido editado por Rafael Peralta Romero para quedar en 1767]

Sobre el autor
BRUNO ROSARIO CANDELIER

BRUNO ROSARIO CANDELIER